Por Sebastián Tresguerres.– Los legisladores provinciales acaban de aprobar por unanimidad la ampliación del ejido urbano de Río Gallegos incorporando a él varios barrios que antes quedaban afuera. La cuestión es que desde el 2017 la ciudad de Río Gallegos, o sea la intendencia radical, está recibiendo varios millones de pesos menos de coparticipación porque fueron modificados los índices de distribución, y esta ampliación del ejido no quedó supeditada a ningún aumento presupuestario, nadie exigió ni negoció que a la par de incorporar estos barrios al ejido se devuelva a la ciudad la porción de coparticipación que se le había quitado, o que se la recalcule de alguna forma. La ciudad ya estaba complicada y colapsada antes de la ampliación del ejido ¿Cómo va a poder cumplirse con estos barrios incorporados ahora si ya no se podía hacerlo con los demás barrios y hasta el mismísimo centro histórico de Río Gallegos está, por ejemplo, invadido por literales arroyos de mierda? En estas condiciones, la ampliación del ejido urbano sólo va a lograr complicar más la gestión municipal, meterle más presión al intendente. Lo llamativo es que también los diputados de Cambiemos votaron a favor de esta ampliación del ejido sin exigir más presupuesto o coparticipación para la ciudad. Todos votaron a favor de la magia. La diferencia con el FPV es que los diputados del FPV saben que esta magia no es magia y que va a perjudicar a la intendencia radical, en cambio los diputados radicales y de Encuentro Ciudadano sí creen en la magia pura, en esa magia que se llama «deber ser» pero que debería llamarse «populismo contra uno mismo». ¿Cómo hubiera actuado un peronista o un kirchnerista de haber estado intercambiado los roles? Hubiera supeditado la ampliación del ejido a una ampliación correspondiente de la coparticipación. ¿Cómo diría, quien los conoce, que actuarán los kirchneristas ahora? Diría que no van a aprobar ningún aumento de la coparticipación a Río Gallegos en caso de que se intentara hacerlo, y si en el 2019 resulta electo un intendente peronista/kirchnerista ahí sí lo harán; no en caso contrario. Esto es así. Vivimos en una lucha de poder continua en la que uno de los bandos nunca se quiere enterar de que esto es una lucha de poder. Unos tienen muchos principios pero pocos finales, los otros no tienen principios pero Dios no aparece para castigarlos (¿o acaso los va a castigar el Poder Judicial?). Así estamos. Pero lo que quiero destacar, que ya lo sugerí más arriba, es lo siguiente: los kirchneristas suelen ser terrenales y pragmáticos y los radicales suelen ser institucionales y teóricos, pero los últimos, cuando chocan con la realidad (en este caso al sentir el peso de ser observados por la gente que vive en esos barrios) también terminan al final siendo demagógicos y populistas, pero en contra de ellos mismos, no a favor. La verdad es que en ciudades chicas y en provincias con poca población todos somos en el fondo un poco demagógicos y populistas, la gente de carne y hueso nos termina tarde o temprano resultando cercana, por más que unos nos disfracemos de institucionalistas abstractos en las discusiones teóricas. La ventaja que tiene el kirchnerismo es que está diseñado para ser populista, o sea está diseñado desde su génesis para encajar con lo que somos y adaptarse a lo que somos. Los partidos de Cambiemos en cambio están diseñados para ser lo que deberíamos ser, no lo que somos, entonces cuando llega el momento de enfrentar la realidad terrenal, la calle, los casos concretos donde la gente está ahí nomás frente a nosotros (en este caso a través de aprobar una ley que incorpora barrios), se produce un colapso entre el deber ser, los principios, los sentimientos, y nuestra naturaleza demagógica y mágica, y lo que resulta de esas tensiones termina siendo un populismo demagógico no controlado porque se supone que alguien de Cambiemos no tiene que ser populista (de antemano) entonces no planifica ni practica cómo ser populista de una manera más sagaz y útil para ellos mismos. La demagogia y el populismo del peronismo en cambio son controlados, planificados, pensados, porque los peronistas no tienen miedo ni culpa de ser populistas, de hecho es casi su esencia y su partido está diseñado para eso. Qué paradoja para los amantes de la razón y de la civilización: el populismo del peronismo es racional, el institucionalismo de los otros es irracional. Un simpatizante de Encuentro Ciudadano en una discusión en redes sociales sobre este tema me dijo, y lo cito porque he escuchado a mucha gente esgrimir este concepto respecto a innumerables funcionarios y cargos: «si no quiere presión no se hubiese postulado para intendente». Y esta frase creo que es un resumen perfecto de una ideología moral anti-práctica que caracteriza a casi todos los no peronistas: el deber ser es obviamente imposible de ser llevado a cabo, pero quien asume un cargo tiene que ser leal a lo imposible. “Yo siempre voy a pretender que ocurra lo inocurrible caiga quien caiga, aún sabiendo que los que siempre caen son los nuestros”, vendría a ser la idea. Que se suicide pero que no se doble. Supongamos que así tuviera que ser, que quien se postula para intendente después tiene que arreglárselas para hacer posible lo imposible porque ya sabía desde antes de asumir que la situación del municipio y la de la ciudad eran caóticas. Con ese criterio, los diputados de UPVM-Cambiemos (EC y radicalismo) tendrían que renunciar ya mismo, porque no lograron impedir que se aprobara la ley de lemas ni lograron derogarla. Deberían renunciar. (“- ¿Cómo iban a lograr evitar que se aprobara la ley de lemas si los diputados kirchneristas son mayoría granítica y votan todo en bloque como soldados? – Ah no sé no sé, ustedes sabían cómo era la cosa desde antes de asumir, no se hubieran postulado para diputados entonces…”). Ni Macri se tendría que haber postulado para presidente, ni Cristina tampoco en su momento, ni Alicia para gobernadora, ni Eduardo Costa debería postularse para gobernador, los policías deberían renunciar a ser policías, también los jueces deberían dimitir (aún los buenos), y los médicos del hospital que no tiene gasas y los maestros. El deber ser escindido de la realidad se escinde del sentido común y de la lógica. Me adelanto a posibles discusiones entre “deberes seres” que vendrán: un “deber serista” dirá que en vez de quejarse de la coparticipación el municipio tiene que recaudar más por sí mismo, pero si llega a ocurrir eso y en los hechos se empiezan a cobrar con intensidad las tasas e impuestos, los mismos “deber seristas” van a decir que no se puede ahogar con impuestos y tasas a la gente de los barrios porque la situación social y económica está muy complicada y la gente no puede pagar. Y muchos de esos “deber seristas” van a ser del mismo partido que la intendencia, y todos esos elogios de la demagogia disfrazados de principios jugarán en contra de ellos mismos. Una vez fue el humo (el deber ser dice que si se evacúa una legislatura por humo te tienen que avisar, palmear la espalda y hacer masajes cuando se vuelve a sesionar). Pero el humo insiste. El humo también está en la mente, en las ideologías que se alejan de la vida para vivir y legislar en los sueños imposibles mientras los otros están bien despiertos.