Por Héctor Barabino.- El lugar elegido por el presidente, Maurido Macri, para poner pie por primera vez en Santa Cruz fue puntillosamente calculado: se mostraría en las represas hidroeléctricas, una megaobra que simboliza el anhelo frustrado de varias generaciones de santacruceños, lejos de las protestas fogoneadas por el kirchnerismo que podían empañar un acto que el mandatario necesitaba que luzca en orden y armonia institucional. ¿Qué vino a buscar Macri a Santa Cruz? Contrariamente a lo que propagandizó el gobierno provincial a través de los medios oficialistas y sus punteros digitales, el presidente no vino a buscar votos, sino el registro de una imagen que lo muestre al país anunciando desde la cuna del kirchnerismo una obra que además de ser la más importante hoy en ejecución que contribuirá a paliar la demanda de energía de la Argentina,  simboliza el anhelo y la frustración de varias generaciones de santacruceños que desde los años setenta vienen escuchando promesas incumplidas de todos los gobiernos, incluidos los 12 años de presidencia de Néstor y Cristina Kirchner, «hijos de esta tierra», como dijo ayer Alicia en las represas. ¿Un presidente que necesita los votos como el agua si es que quiere acceder a un nuevo período desprecia los votos del 08% del padrón que en el mejor de los casos podría aportarle Santa Cruz?, la respuesta es, si. No tanto porque desprecie un eventual apoyo masivo del electorado de una de las provincias menos pobladas del país, sino porque Macri sabe que con Cristina Fernández candidata a la presidencia, tiene mínimas chances de siquiera hacer una buena elección en Santa Cruz. De  allí el trato frío y distante con los referentes locales de Cambiemos que en el caso del senador Eduardo Costa, fue más lacerante por tratarse del máximo referente en la provincia del espacio que lidera Macri, y por ser el único político en el distrito capaz de terminar con 27 años de poder kirchnerista en Santa Cruz. Cada uno atendió su juego y se llevó una parte de lo que vino a buscar El presidente pretendía que su visita a Santa Cruz  no estuviese empañada por ningún tipo de protestas, ni  genuinas como las del colectivo Río Santa Cruz Libre de Represas, ni las agresivas manifestaciones del FPV y La Cámpora que suelen arremeter contra toda presencia que considera que viene a alterar la desapacible y aborregada paz en el feudo K. Incluida la prensa porteña como ha sucedido groseramente en El Calafate en los últimos meses. Macri también quería que la reunión pública en las represas transcurra en el mayor clima de respeto y concordia posible junto a la gobernadora, hermana de Néstor y cuñada de Cristina. Y en ese marco, deseaba mostrarse al país encabezando en Santa Cruz la marcha de una obra que el kirchnerismo no pudo hacer en su propia provincia a pesar de haber tenido 12 años de poder en el pais, y 27 en la provincia. Macri lo hizo. Los 5 minutos de Costa junto a Macri Durante el acto en el campamento de la represa Cóndor Cliff, al senador Eduardo Costa se lo vio como al resto de los funcionarios repartiendo saludos y abrazos a unos y otros. El radical no estuvo en el aeropuerto de El Calafate donde el intendente Javier Belloni y el vicegobernador Pablo González, recibieron al presidente Mauricio Macri, ni participó de la recorrida por las represas que hicieron Macri y Alicia a bordo de una Traffic. Costa no votó el presupuesto nacional porque no incluía obras anunciadas para su provincia y esta actitud le valió un quiebre en la relación política con el gobierno nacional. El senador solo compartió unos minutos con el presidente Macri,  sobre el final del acto en Cóndor Cliff cuando fue invitado a subir al vehículo que trasladó al mandatario hasta el helipuerto donde lo esperaba el helicóptero que lo llevó hasta la estancia La Leona punto final de su agenda en Santa Cruz. Esa misma tarde Macri viajó a Puerto Madryn. De todos modos, Eduardo Costa consiguió fotografiarse junto al presidente en un registro casi protocolar de la histórica visita presidencial. En definitiva, Costa también es conciente de que al macrismo le importa poco y nada los votos que él pueda traccionarle a la fórmula presidencial de Cambiemos,  tanto como que la figura de Macri es más bien un lastre para la fórmula a la gobernación provincial en una eventual boleta compartida en las elecciones de octubre. De la hostilidad de los días previos, al «respeto institucional» por la investidura presidencial Incómoda por la exposición pública delante de un presidente de la Nación a quien tanto ella  como la mayoría de sus funcionarios suelen cuestionar hasta la denigración en cuanto micrófono se les ponga por delante, así se la percibió a Alicia Kirchner con Mauricio Macri enfrente. «La gobernadora acompañó este mediodía al presidente de la Nación en su visita protocolar a Santa Cruz y mantuvo una reunión en el marco del respeto institucional. “Tenemos que defender el trabajo de los santacruceños”, remarcó la primera mandataria provincial, al tiempo que hizo un fuerte hincapié en la soberanía energética con un profundo contenido social». Con un particular perfil conciliador, la oficina de prensa del gobierno provincial informaba sobre la visita del presidente Macri y el acto que compartió junto a la gobernadora. El kirchnerismo pasó abruptamente de las declaraciones de guerra al gobierno nacional,  y del fogoneo a las marchas y juntas de firmas en contra de Macri, a la cordialidad en el trato y los buenos modales y la convivencia democrática que deben imperar «el día después de las elecciones», según sentenció Alicia Kirchner en su discurso delante del presidente. ¿Qué razones motivaron semejante cambio de actitud en los funcionarios provinciales? ¿Fue una toma de conciencia real de que una cosa son las rencillas políticas de tablón, y muy otras las relaciones de respeto institucional? ¿O solo fue una impostura de ocasión para no regalarle el escenario a un presidente que proponía un gesto de convivencia democrática? La respuesta hay que buscarla en los próximos partes de prensa con declaraciones oficiales.