Por Héctor Barabino.- De la mano de su amigo y gobernador Néstor Kirchner fundó en los 90 FM del Carmen, El Periódico y unos años después la productora Canal 2, para producir los contenidos locales de Supercanal SA, el cable propiedad del grupo Vila y del ex diputado nacional José Luis Manzano. El sustento del multimedios siempre fue la generosa pauta oficial provincial y municipal que le prodigaban sus amigos con cargos. Fue el comienzo.  Después el escenario cambiaría para mejor, y con Néstor en la presidencia de la Nación, la publicidad oficial tenía otro precio, pagaba con creces. Y él, Rudy Ulloa, cobraba con creces. Rudy fue a la pauta oficial lo que Lázaro Báez a la obra pública. Salvando las diferencias del volúmen de dinero que manejaron uno y otro. Seguramente a ellos no les debe gustar la comparación, pero sus orígenes y trayectoria son muy similares, solo cambia el final de cada uno, por ahora. Ni Báez tenía la más pálida idea de cómo se construía una autovía, ni mucho menos cómo se manejaba una empresa constructora, ni Rudy conocía cómo se encendía una cámara de televisión o se imprimía un diario. Tampoco importaba demasiado, las licitaciones de obras y las órdenes de publicidad estaban esperándolos con sus nombres encabezando los expedientes, incluso desde antes que ellos fundaran sus empresas ad hoc. Durante dos décadas Rudy se dedicó a replicar en sus medios partes oficiales del gobierno, nadie le exigió contraprestación alguna ni le pidió que haga periodismo, «vos facturá», era el mandato. Religiosamente. Su mayor logro fue el producto televisivo «El ojo del Amo», que engordaba, no tanto el ganado como sus propios bolsillos. Sin saberlo Rudy fundaba lo que años después los porteños definirían como «periodismo militante», para etiquetar a periodistas y medios que con la excusa de la identificación ideológica con el gobierno,  escondían el verdadero propósito de su existencia: practicar oficialismo a cambio de jugosa pauta publicitaria. Un informe del periodista especializado, José Cretaz, detalla que las empresas periodísticas de Rudy Ulloa facturaron entre 2009 y 2015,  $42 Millones solo en pauta oficial nacional. En blanco, sin contar la publicidad que cobraba de organismos de Santa Cruz, provinciales y municipales. Del sector privado no hay registros ya que en la provincia hay poca actividad privada y es escaso el número de empresas o comercios que publicitan en medios Sumadas las 3 empresas Rudy nunca tuvo más de 20 empleados en sus dos décadas de existencia, mal pagos y precarizados. El negocio  fue redondo y la renta multimillonaria, a expensas de facturarle al Estado sin límites ni control. ¿Por qué no continuó Rudy con sus empresas de medios? En principio, porque su emporio se gestó al calor de la pauta oficial que dejó de fluir cuando el kirchnerismo perdió el poder en Nación, y Santa Cruz dejó de recibir plata dulce para financiar amigos. Rudy pudo haber optado por agiornarse a los nuevos tiempos y continuar con su diario web, y en su plataforma online incorporar streaming, un canal de youtube, o la radio, todo por el mismo precio y menos también, si es que tanto le interesaba el periodismo y la información. Podía haber puesto su arsenal mediático a disposición de Alicia en la provincia y del retorno de Cristina al poder nacional, y de su casi hermano Máximo en campaña permanente para ser algo en Buenos Aires. Pero no, optó por la fácil, bajó los brazos y se dejó caer. Es que Rudy nunca fue un empresario de medios,  ni siquiera fue empresario. Por eso, cuando la mano cambió para mal, y se cortó el financiamiento oficial hizo lo primero que mejor sabe hacer un empresario prebendario, dejó agonizar a sus empresas con sus empleados adentro trabó las puertas con llave, y las arrojó al pozo. A los empleados que pudo les dio una mano y los reubicó en el Estado, y a los demás les permitió continuar pero, con sueldo a consignación: «si venden publicidad, la plata es para ustedes», les dijo generoso. Mientras tanto él se reconvirtió. En el Ateneo NK anexó una parrilla, y en su chacra un salón de eventos. Pero como pasatiempo, casi un retiro de jubilado, «una entrada más» para el día de mañana, quien sabe. De todas maneras el futuro de su familia está amortizado, y por un par de generaciones.