Por Héctor Barabino.– Hoy hay paro de maestros, entre otros motivos porque aún no cobraron sus sueldos ni saben ni les dijeron, cuando van a cobrar la primera cuotaparte de tres. Porque además en paritarias les hicieron un chiste, les ofrecieron «con mucho esfuerzo» (esa postura de los funcionarios públicos de creer que se «esfuerzan» estoicamente cuando en realidad cobran un muy buen sueldo por cumplir con su tarea) «un 10% de aumento a cobrar en Julio». Pero hay otro paro, que es invisible pero se sufre igual o peor que el gremial, porque es un paro sin motivos, porque no es por falta de plata ni de personal. Es el paro de la desidia de los funcionarios, los que siempre tienen una excusa berreta a mano para justificar su inacción. El jardín 63 de El Calafate, inaugurado en 2016, tiene las calderas rotas desde noviembre del año pasado cuando no hubo clases por 15 días hasta que las «recauchutaron». Este año todavía no comienzan las clases, ni se sabe cuando van a comenzar, ¿Por qué razón? «porque las calderas están rotas y no saben cuándo las van a comprar», es la respuesta lineal y temerosa de los que ponen la cara en nombre de los que se esconden detrás de los escritorios de los despachos oficiales. «Es por el receso», «ah, y por la inflación», «y…también por el cambio de ejercicio», (¿?), dicen los funcionarios del CPE-IDUV , ellos sí, sin ningún temor ni cargo de conciencia, ni respeto por el interlocutor (generalmente un padre preocupado por la educación de su hijo). Afortunadamente el jardín 63 de El Calafate no es el edificio, muy lindo por cierto, al que además le han agregado hace unos días el asfalto municipal que llega hasta las puertas mismas de la escuela, aunque, claro, para que vaya nadie. El Jardín 63 son los docentes, los auxiliares y directivos que hacen que a pesar de todo, la institución se destaque por la educación que reciben allí los chicos. Ellos no tienen la culpa de que los funcionarios responsables del mantenimiento del edificio, principalmente el IDUV que hace un año «se hizo cargo» de la tarea y de los millones de pesos mensuales que recibe de las regalías para hacerlo, estén adherido hace años a una huelga inexplicable, sin notificar a nadie, sin descuentos de días no trabajados, y con cargo a terceros.