Matías Ripoll
Por Matías Ripoll

Partiendo de la premisa de que la prioridad en Santa Cruz debe ser la salud, es necesario señalar algunas otras cuestiones que se han pasado por alto a lo largo de estos casi ocho meses de pandemia.

Históricamente el sector docente y la educación en general ha sido vapuleada por el Gobierno Provincial. Desde las leyes y normativas que modificaban para que “pasaran de grado” hijos de funcionarios que no estaban en condiciones de pasar, hasta los salarios en negro y la persecución permanente a los trabajadores, pasando por la pésima situación edilicia, la falta de inversión y la intención de cooptar a los trabajadores y trabajadoras para que se conviertan en “militantes del modelo” kirchnerista.

A esto debemos sumarle la falta de escuelas y jardines, lo que hace que las familias tengan que acampar por días fuera de los establecimientos para lograr una vacante para sus hijos/as. También los salarios de hambre con los que han buscado adoctrinar a los docentes, sumado a la retención arbitraria e injustificada de sus ingresos mes a mes.

Para graficar. En 2016, en Santa Cruz hubo tan solo 72 días de clase de promedio, y en 2017 ese número bajó a 51 días de clase. Esto ha traído aparejada la pauperización del nivel con el que los chicos y chicas salen de la escuela con la idea de conseguir un trabajo o aspirar a estudiar una carrera universitaria. ¿El resultado?: alarmantes niveles de deserción y abandono en los primeros meses de estudios universitarios/terciarios y jóvenes que no encuentran oportunidades en el mercado laboral, no porque no quieran, sino porque no cuentan con las herramientas suficientes para lograr el desarrollo y el progreso en sus vidas sin tener que recurrir a un puntero político que les dé una “posibilidad” de trabajo.

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La pandemia ha dejado al descubierto el abandono, el maltrato hacia los docentes y los estudiantes por parte del Gobierno Provincial, y la irrelevancia de la educación para un modelo que durante 30 años se ha encargado de destruir todo a su paso.

Con relatos y con todos los medios del Estado, el kirchnerismo se encargó de engañar al pueblo con mentiras. Los docentes en su gran mayoría ganan salarios por debajo de la línea de pobreza. Santa Cruz no cuenta con ningún tipo de estadística o estudio serio que indique fehacientemente la cantidad de chicos y chicas escolarizados, porcentaje de deserción por nivel y modalidad, ni nada que se le parezca.

Jamás importó. Las órdenes desde las autoridades siempre fueron “los chicos tienen que pasar de año como sea” emparejando para abajo y degradando constantemente la educación.

Hoy vemos el resultado. Docentes que se han tenido que poner al hombro la educación de Santa Cruz, desde sus casas, con sus dispositivos, con sus servicio de internet (en las localidades qué hay), con su servicio de luz (en las localidades qué hay) y con un tremendo nivel de abandono por parte de las autoridades.

Nos dicen que los jóvenes son el futuro. Quiero decirles que eso también forma parte del relato. Los jóvenes son el presente y es necesario que se ocupen ahora del derecho a la educación, de generar trabajo y oportunidades para ellos.

El tiempo es hoy.

Mañana es tarde.

* Licenciado en Comunicación Social