Hector Barabino
Por Hector Barabino

Entre mejorar los sueldos estatales que con la actual administración perdieron al menos un cuarto de su poder adquisitivo, y seguir haciendo caja para sostener el superávit que alcanzó en 2021 justamente a fuerza de relegar salarios, el gobierno eligió una vez más la Caja. Razón de ser del modelo.

A diferencia del presupuesto del año anterior que declaró un déficit de $713.546.162 millones, el presupuesto 2022 ostenta un superávit de $2.484.333.818 millones.

La oferta salarial del 22,4 por ciento en 4 cuotas a abonar entre marzo y julio no solo es exigua respecto de la inflación sino que además es engañosa en cuanto al alcance semestral prometido, toda vez que se extiende hasta el séptimo mes del año, y pasa por alto enero con alza del costo de vida de 3,9, y febrero.

El gobierno le saca ventaja a la inflación, y a los salarios que paga

El ministro de Economía, Ignacio Perincioli, afirmó que con el 22,4 % ofrecido a estatales se consiguió «quedar unos puntos por arriba de la inflación, ese es el objetivo”, sin embargo los números indican otra cosa, y no para mejor precisamente.

La inflación de 2021 fue del 50,2%, mientras que los sueldos aumentaron en promedio el 42%. Es decir que durante el año pasado los sueldos perdieron 8 puntos respecto de la inflación.

Con el aumento ofrecido para este año ocurre más o menos lo mismo. 22,4 % de aumento por dos semestres, suma 44,8% cuando la inflación se estima que a fin de año superará el 50%.

Justamente por esta razón anclada en la certeza de una inflación galopante, es que el gobierno nacional ofreció a los docentes un incremento de 45.4 %, con el compromiso de volver a negociar salarios en septiembre. «El 2 de marzo en la Argentina va a haber 15 millones de chicos en la escuela», destacó el ministro de Educación Jaime Perczyk.

¿Cuál es el interés del gobierno provincial a la hora de sentarse a negociar salarios con sus dependientes estatales? ¿Proteger los sueldos de una inflación cada vez más voraz? ¿Llegar a un acuerdo con los maestros para no resentir el comienzo de clases y garantizar la educación resentidda tras dos años de pandemia?

O simplemente procura seguir haciendo caja para ostentar un superávit que no es producto de la eficiencia en el manejo de los recursos, sino del incremento constante de la coparticipación federal -un 65% más- que recauda y distribuye Nación; del ingreso por regalías en dólares cada vez más cotizados, y del esquilme constante al bolsillo de los estatales.

La propia gobernadora, Alicia Kirchner, anunció esta semana que hubo «una mejora en la Economía», cuando dio a conocer los nuevos montos de la ayuda escolar que se paga una vez al año.

Una crecimiento que deja afuera a la mayoría de los habitantes de Santa Cruz cuyos ingresos dependen del Estado, y de las decisiones de sus administradores.