cartel 7LA NACIÓN Por Mariela Arias

La obra pública, gran motor de las políticas kirchneristas en la Patagonia, se encuentra paralizada. No sólo preocupa a los gobiernos y a los gremios la continuidad de los proyectos, sino también a los desocupados del sector que se cuentan de a cientos, tanto en Santa Cruz como en Chubut. Los anuncios de ayer del presidente Mauricio Macri intentan reactivar el alicaído panorama, pero aún no es suficiente.

Sin embargo, la situación de Chubut y Santa Cruz no es equiparable. En el distrito del gobernador Mario Das Neves la obra pública nacional estaba parada, pero la que depende de la provincia continuaba. Ayer, en la apertura de sesiones legislativas, el mandatario prometió que construirá 10.000 viviendas durante su gestión. No sin antes remarcar que su antecesor, el kirchnerista Martín Buzzi, le dejó una deuda de $ 1300 millones en obras y 800 expedientes por fuera del sistema. La confirmación de esos anuncios trajo alivio, pero varias obras clave quedaron afuera del listado. Un caso es el Camino de Circunvalación de Comodoro Rivadavia, que Buzzi había licitado por $ 2000 millones meses antes de dejar el gobierno. Pero la obra fue suspendida por Das Neves debido a irregularidades. Ahora, quedó fuera del plan nacional. Báez cayó en desgracia en 2013, al estallar las sospechas de lavado de dinero, pero las obras que ya estaba realizando se mantuvieron. La actividad fue mermando hasta suspenderse en su totalidad a finales del año pasado. En diciembre, Báez dejó de abonarles el sueldo a sus empleados, aduciendo la falta de pago de certificados de obra. Los trabajadores tomaron las rutas y vivieron semanas de zozobra, hasta que a mediados de febrero empezaron a cobrar lo adeudado. Hace pocos días, Vialidad Provincial le rescindió todos los contratos pendientes, según confirmaron fuentes del sector a LA NACION. Salvo la obra anunciada ayer en Chubut, que alcanza a una localidad santacruceña, el resto de los proyectos tiene destino incierto. A diferencia de Das Neves, la gobernadora Alicia Kirchner no dijo ni media palabra sobre el estado de la obra pública que depende de la provincia, ni sobre su futuro. Sólo abordó el tema para volver a reclamarle al gobierno nacional que no detenga las represas hidroeléctricas sobre el Río Santa Cruz y la usina en Río Turbio. «Quieren dejar truncos nuestros sueños. Amenazan con paralizar las obras que encierran la posibilidad de un desarrollo futuro de Santa Cruz como proveedora regional de energías no contaminantes», aseguró la cuñada de la ex presidenta, que en el mismo discurso acusó a Macri por la inflación. Terminó reconociendo que la provincia que su partido gobierna desde hace 24 años -y la más beneficiada por los fondos nacionales en los últimos doce- está al borde del colapso.