Cristina soñamos con cambiarDe acuerdo a un informe elaborado por el Congreso Nacional CREA 2016, el empleo público creció un 52% en el nivel nacional, 53% en el provincial, y 37% a escala municipal entre 2003 y 2015. Santa Cruz forma parte del pelotón de provincias con mayor empleo público del país, contabilizando en la actualidad cerca de 80 mil estatales, incluidos 16 mil jubilados, sobre una población económicamente activa estimada en 140 mil trabajadores. Según el relevamiento realizado por CREA, en Santa Cruz la planta de estatales creció un 80% en los últimos doce años con Néstor Kirchner y Cristina Fernández dirigiendo los destinos del país, y Sergio Acevedo, Carlos Sancho, y Daniel Peralta, al frente de la gobernación.  ¿Sobran empleados públicos, o faltan puestos de trabajo en el sector privado?, es la pregunta que surge a la hora de explicar esta abundancia de empleo estatal. Las respuestas dependen del lado del mostrador en que se ubique el emisor. Los críticos del crecimiento desmesurado del empleo estatal lo atribuyen al “clientelismo” practicado por los distintos gobiernos que utilizan la planta del estado como botín electoral. Por su parte los gobiernos,  se defienden argumentando que ante la falta de empleo en el sector privado se ven obligados a incorporar empleados como un forma de mitigar la desocupación, «subsidio al desempleo», lo llaman. Las cinco provincias productoras de empleados públicos Entre 2003 y 2015 hubo provincias donde el empleo público subió más que el promedio, con casos como Tierra del Fuego (108% de crecimiento de la plantilla pública), Chaco (+92%), Catamarca (+88%), Salta (+84%) y Santa Cruz (+80%). El economista Félix Piacentino, de CREA, indicó que muchas provincias tienen “desventajas comparativas importantes” para crear empleo privado formal de calidad. Santa Cruz se encuentra entre ellas. Con problemas de infraestructura, falta de energía, fletes, entre otros aspectos, aunque no las calificó como provincias “inviables”, sino como provincias “sin empresas”. Para Piacentini, “esa trayectoria se convierte en insostenible en el mediano plazo no sólo porque resulta cada vez más difícil de financiar, sino porque termina ahogando la creación de empresas y empleo privado fundamentalmente por dos vías principales: mayor presión fiscal para afrontar el gasto creciente y la pérdida de competitividad progresiva por los menores recursos para inversión pública que ello significa”.