Alicia y Belloni tensan la mirada cada vez que se cruzan
Alicia y Belloni suelen esquivar miradas cada vez que el protocolo los junta.
Por Héctor Barabino.- Sin candidatos propios para afrontar una campaña de cara a una sociedad devastada por la parálisis de Estado, el Frente para la Victoria halló en la candidatura de Ana Ianni al Senado una alternativa que si no le asegura el triunfo,  al menos le permite alejar el fantasma de un papelón electoral. Si bien Ianni tiene un escaso conocimiento público en el mapa provincial, su imagen no está asociada al kirchnerismo corrupto e ineficaz que llevó a la provincia al caos en el que hoy está sumida. Punto a favor. No tiene que dar explicaciones sobre el pasado que no le pertenece,  en todo caso deberá darlas sobre el futuro que a partir de ahora la involucra. Es cierto que el kirchnerismo y Javier Belloni no se llevan bien desde la muerte de Néstor Kirchner, por eso para esta instancia electoral sellaron una sociedad de socorros mutuos. Cada uno atiende su juego. Ana Ianni, actual concejal de EL Calafate, ex diputada nacional y aspirante a la intendencia en 2019 no es una referente del kirchnerismo puro sino del proyecto que encarna el actual intendente Javier Belloni, dueño y señor en su territorio que tiene la idea fija de la gobernación y que últimamente hasta arrojó críticas a la gestión de Alicia Kirchner. El kirchnercamporismo  desertó de las candidaturas en Santa Cruz no solo por alto el riesgo electoral que representa,  sino también porque apuntó toda su artillería a la provincia de Buenos Aires donde librará la madre de las batallas. La estampida K y la sorpresiva primera candidatura de Ana Ianni depositó a Belloni en la linea de largada hacia la gobernación. Pero su suerte estará atada no tanto a la performance de Ianni en la elección local, sino al resultado en la provincia de Buenos Aires, del que dependerá la viabilidad o no del proyecto «Ianni al senado Belloni a la gobernación». Un eventual revés electoral le impondrá a Cristina un período sabático en el senado cumpliendo con el mandato natural de los ex presidentes que buscan sosiego en el templo de los fueros. A Belloni en cambio,  un kirchnerismo derrotado e indefectiblemente más debilitado en  Santa Cruz,  lo aliviará de las hostilidades que suele propinarle cada vez que manifiesta sus pretensiones de alcanzar la gobernación y le allanará el camino de sus sueños. Un triunfo de Cristina que sus seguidores imaginan que la catapultará al poder nacional en 2019, le devolverá al kirchnerismo también la verticalidad en Santa Cruz y la voz de mando para decidir quién sí, y quién no.  Y en este esquema Belloni podría quedar relegado nuevamente a su status de intendente imbatible y poderoso, pero en su redil.