«RIO GALLEGOS.- La gobernadora Alicia Kirchner decretó la ampliación de las partidas para el Tribunal de Cuentas a través del esquema de «unidades retributivas», que implementó el año pasado para los cargos con rangos ministeriales. De esto modo el presidente del organismo, Carlos Ramos, podrá disponer de fondos para contratar personal.
 Esta vez, a través del decreto provincial 150/18 de fecha 1 de marzo, la gobernadora extendió el esquema a la presidencia del Tribunal de Cuentas cuyo titular, Carlos Ramos, podrá disponer de una suma de dinero para otorgar pagos extraordinarios, de modo discrecional, a uno o varios de los trabajadores del sector, o bien, para la contratación temporaria de asesorías.

El presidente del TC, Carlos Ramos, junto al vicegobernador Pablo González

Este sistema fue implementado en el año 2.017 para los Ministerios, CPE y Fiscalía de Estado, otorgando a éstos facultades para asignar un emolumento extraordinario por sobre la remuneración habitual, bajo la nominación de “suplemento extraordinario” o “suplemento de gabinete” o como “complemento”, cuando la autoridad estime que se ha demostrado en la ejecución de las tareas iniciativas o méritos que “redunden en una mayor eficacia en la realización de las tareas asignadas.” El gobierno implementó el esquema de Unidades Retributivas para poder contratar personal en el marco de la emergencia económica. Dicha reglamentación, fue cuestionada por la vocalía de Administración Central a cargo del vocal por la minoría,  Javier Stoessel y sometida a consideración del Tribunal en acuerdo, por entender que da lugar a asignaciones y pagos extraordinarios o sobresueldos los que se encuentran expresamente vedados por el art. 34 de la Constitución Provincial que dice textualmente: “Art. 34: No podrá acordarse remuneración extraordinaria a ningún empleado o funcionario de los poderes públicos, por servicios o hechos o encargos en el ejercicio  de sus funciones o por comisiones especiales”, observaciones que no prosperaron. Stoessel consideró que más allá «de la cuestionable legalidad del sistema general de unidades retributivas, implica adicionar un nuevo factor de uso discrecional de recursos, y añadir un nuevo elemento de discordia y recelos en los reclamos salariales pendientes, que es precisamente el lugar donde debieran hoy ponerse los esfuerzos. En vez de ello, se continúa poniendo el acento y desviando fondos hacia instrumentos que no garantizan la transparencia, corriéndose además el riesgo de caer en violación a principios fundamentales, como el de igual remuneración por igual tarea o habilitarse el pago de sobresueldos». El vocal por la minoría consideró que el uso racional y legal que se haga de esta herramienta, «depende hoy exclusivamente del buen o mal criterio del funcionario que asigne las unidades retributivas, y eso es precisamente algo que la norma debió evitar. A su vez, autorizar este tipo de pagos cuando aún no están satisfechas las demandas salariales, no resulta positivo ni de provecho ni para la autoridad ni mucho menos para los trabajadores”.
Cada unidad retributiva tendrá un valor de 13,25 y la presidencia tiene a su disposición 8.000 unidades, lo que da un monton final de $ 106.000, de caracter mensual. Eso será lo que la presidencia podrá disponer de forma extra y distribuir de forma discrecional.