EL CALAFATE.- Las hojas de los cuadernos del chofer de Baratta incluyen varios pasajes que describen la corrupción en la provincia de los Kirchner, donde el matrimonio fundó su poder político, a la par que acrecentó de manera exponencial el patrimonio familiar. Uno de esos capítulos ya impacta en El Calafate y pone bajo sospecha una de las obras más importantes financiadas por el ministerio que comandaban Julio De Vido y José López: el hospital SAMIC.
 
Las confesiones de Carlos Wagner, dueño de Esuco, reconociendo el pago de coimas y asumiendo que era él quien se encargaba de garantizar el pago por parte de las empresas contratistas, es el dato más sorprendente en estos doce días desde que el periodista Diego Cabot reveló en La Nación la trama de fondo del corroído sistema político argentino, que por primera vez imputa también a los empresarios de la patria contratista. «Los corruptores», según la ex presidenta.
Wagner además identificó al apoderado de su empresa, el ingeniero Mauro Guatti, a quien señaló como el encargado de llevarle personalmente el dinero al funcionario designado para recibir las coimas.

Cristina el día de la inauguración

Esuco es la empresa que en 2015 construyó el hospital Samic de El Calafate, cuya obra ahora está bajo investigación de las autoridades, dada las incongruencias en su presupuesto cuyo monto original de $252.925.997,61, concluyó en un costo final de $615.854,18 producto de obras complementarias, y “casi 250 millones de pesos en aparatología y camas”, según especificó Cristina Fernández, el 15 de noviembre durante la inauguración del hospital. 
La vaguedad de las cifras sobre los costos de la obra pública siempre fue una característica de los Kirchner. Quizás por eso las noticias que reflejaron la inauguración del nuevo hospital Néstor Kirchner-Jorge Cépernic, no repararon en los más de 112 millones de pesos de diferencia entre el presupuesto inicial y el costo final de la obra.

De Vido y José López en la inauguración del hospital

La falta de documentación que certifique los pasos de la obra y su entrega final, dificultan hoy constatar cuánto realmente se pagó por la construcción del hospital.  Por este motivo la intervención del SAMIC pidió iniciar una investigación para tener alguna certeza del verdadero costo del hospital.  Si está incluido en los fabulosos montos de las coimas que según reconoció Carlos Wagner él se encargaba de garantizarle a su amigo Julio De Vido, lo develará el curso de la investigación.
O quizás lo aclare el propio Wagner cuando reconstruya en su memoria, el mapa de las coimas y pida nuevamente hablar con el fiscal Stornelli: «Me comprometo a aportar el nombre de más empresas a medida que las vaya recordando», prometió en su primera declaración como arrepentido.