La investigación sobre los cuadernos de las coimas del kirchnerismo trae cada día datos nuevos. Las declaraciones de Claudio Uberti, quien supiera trabajar en Vialidad Provincial antes de sumarse al gobierno de Nestor Kirchner, no tiene desperdicios. Da detalles de la recaudación de la coima, de como las llevaba al departamento de los Kirchner y también aclara como el dinero viajaba a Santa Cruz a bordo del Tango 01. Compartimos algunos párrafos destacados o bien pueden leer el documento original de la declaración como arrepentido de Claudio Uberti, el primer ex funcionario que declaró con esta condición. Valijas y bóvedas: Uberti recordó que cuando era poca plata la llevaba directamente al despacho presidencial en la Casa Rosada, pero cuando era mucha, «cuando era un bulto grande», Daniel Muñoz le recibía el dinero en el departamento de la calle Juncal. Recordó que subió y se encontró con «otras valijas en el palier, y en su dormitorio había muchas, otras más». Por referencias de Muñoz, Uberti supo que ese dinero lo iba a llevar a Santa Cruz; eran tantas, alrededor de 20 valijas de distintos tamaños, que Muñoz le dijo que «después de esto iba a tener que poner un negocio de valijas». El destino del dinero era la casa de Néstor y Cristina Kirchner en la calle 25 de Mayo en Río Gallegos, donde tenían bóvedas que habían comprado al Banco Hipotecario. Las valijas con dinero viajaban en el Tango 01, las cargaban en Aeroparque y las bajaban en Río Gallegos. «Esto es lo que yo vi», dijo. Hotel Los Sauces. «Yo coordinaba la agenda del ministro De Vido y en un viaje a Nueva York, antes de aterrizar, viene Kirchner y me planta un cachetazo: ‘Vos sos un pelotudo, porque vos sos amigo del negro Relats [Juan Carlos, un empresario de la obra pública] y Cristina está haciendo una construcción en Los Sauces y necesita plata blanca, me dice. Decile a Relats que vaya a El Calafate. Y Kirchner le dijo a Cristina: ‘Este nos va a solucionar el problema del blanco que necesitás y le vamos a enchufar esta poronga que estás haciendo’, en alusión al Hotel Los Sauces . Cristina dijo que lo que estaba haciendo era lo más maravilloso del mundo. Así viajaron a El Calafate Relats y su hija y arreglaron que iba a pagar 105.000 dólares de alquiler por el hotel pelado y que él lo iba a gerenciar». Después, Relats se dio cuenta de que era mucho dinero y le dijo a Uberti que iba a arreglar con De Vido, que se lo descontara de la cuota mensual que tenía que pagar como retornos de la obra pública. US$60 millones: «El día que Néstor Kirchner murió había 60 millones de dólares en el departamento de la calle Juncal. Lo sé por comentarios». Dijo que las valijas con el dinero viajaban al sur a la vista de todos. «A esta cuestión no era ajena la señora de Kirchner, que presenciaba los transportes», dijo. Recaudación ilegal: Uberti sostuvo que él mismo realizó los pliegos de renovación de las concesiones de los corredores viales con un equipo de 50 personas y que, al finalizar, Julio De Vido le dijo que Néstor Kirchner no iba a firmar los contratos porque los había hecho «demasiado bien» y no había incluido el pago para el Gobierno. «No arreglaste la guita con la gente, no te va a firmar ni en pedo y te va a hacer cagar», le dijo el ministro De Vido. La advertencia lo llevó a hablar con los empresarios a cargo de los corredores. «Los primeros meses sacaban 150.000 dólares por cada uno de los seis corredores. Era entre 2003 y 2007. Le llevaban la plata a De Vido al ministerio, pero al final se la llevaba directamente a Néstor Kirchner. «La primera vez que le entregué el maletín me dijo: ‘Me tenés que entregar más, acordate que te voy a hacer cagar'», recordó. Electroingeniería: otro día lo llamó De Vido y le encargó recoger una valija de Gerardo Ferreyra de Electroingeniería. Eran 10 millones de euros que llevó directamente a la quinta de Olivos, donde ingresó por un túnel. Carácter de Kirchner: recordó que en otra ocasión le llevó la recaudación de los corredores viales y que eran paquetes de euros, dólares y una vez le llevó uno con pesos. «Lo agarró a las patadas y lo tiró por el departamento. Era un suplicio trabajar con él[Néstor Kirchner], pero con Cristina Kirchner era peor».