RÍO GALLEGOS.- Carolina Pochetti se entregó hoy a la justicia tras la orden de detención que pesaba sobre ella dictada por el juez Claudio Bonadío en la causa conocida como «los cuadernos de las coimas». La lista de las personas a las que Bonadio ordenó detener incluye además a Sergio E. Todisco y Elizabeth E. Municoy, quienes ya se presentaron ante la justicia y quedaron detenidos, y a Carlos A. Gellert,  su esposa Perla A. Puente Resendez, y Carlos Temístocles Cortéz, que tiene pedido de captura internacional. Carolina Pochetti, exesposa de Daniel Muñoz fallecido en 2016, está acusada de operar U$S 73 millones del patrimonio familiar, que la justicia investiga sino se trató de fondos provenientes de coimas que empresarios contratistas del Estado reconocen haber pagado a funcionarios nacionales durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. La viuda de Muñoz será indagada hoy y podría aportar información clave en la causa que investiga a una extensa cadena de testaferros, que deberán demostrar ante la justicia el origen de sus patrimonios, sospechados de provenir de coimas que empresarios reconocieron haber pagado a funcionarios kirchneristas. Entre 2010 y 2015 Daniel Muñoz acumuló una fortuna de U$S 73 millones, que invirtió en la compra de inmuebles en Nueva York, entre otros destinos. El Juez Bonadío también pidió la detención del ex funcionario de Santa Cruz, Carlos Gellert, y la captura internacional de Carlos Temístocles Cortéz, empresario local del rubro farmacéutico. El fiscal Carlos Stornelli había solicitado la detención de Carolina Pochetti involucrada en dos causas que investigan por lavado de dinero al exsecretario presidencial Daniel Muñoz, y en la llamada “causa de los cuadernos”, que sigue la ruta del pago de coimas por parte de empresarios a exfuncionarios durante el gobierno de la presidenta Cristina Fernández. La causa investiga el destino de los más de 73 U$S millones de la fortuna de Muñoz, que tras su muerte habría operado su esposa Carolina Pochetti. Danial Muñoz fue uno de los secretarios privados de los Kirchner entre 2003 y 2009, con cargo en la presidencia de la Nación, y en ese rol fue mencionado por el chofer Oscar Centeno quien le atribuyó ser uno de los principales eslabones en la cadena de pagos de coimas reconocidas por las empresas que realizaban obras públicas. Muños era el encargado de recibir bolsos y valijas con plata, tanto en Río Gallegos como en El Calafate.