Por Héctor Barabino.-  El reciente acuerdo salarial alcanzado por los bancarios que nivela los sueldos al ritmo de la inflación, desnuda la magnitud del deterioro de los salarios de los estatales en Santa Cruz, a instancias del congelamiento impuesto por el gobierno de Alicia Kirchner con la complicidad de los gremios de la administración central. La cámara que nuclea a las entidades bancarias y el gremio acordaron un aumento de 7% más una suma fija de mil pesos hasta tanto se alcance un acuerdo definitivo que las partes intentarán lograr en la reanudación de las paritarias para este año. Se trata de un pago a cuenta, y de una modalidad que procura que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo por el impacto de la inflación. ABAPPRA y la Asociación Bancaria acordaron el pago de un incremento del 7% más mil pesos, en el marco del acta firmada en agosto del año pasado que estableció una «cláusula gatillo automática y mensual», que los bancos abonan todos los meses según el índice de inflación que determina el INDEC. El acta acuerdo esta sujeto a la homologacion de la cartera de trabajo, que tanto los bancos como el gremio espera sea homologado a la brevedad. «Es que el gobierno es reticente a este tipo de acuerdos porque pone un piso alto a las negociaciones salariales de los demás gremios»; confió a Winfo Santa Cruz una fuente bancaria. El aumento pactado para los primeros meses de este año se tomó en base a la inflacion de enero de 2.9 por ciento, y la de febrero que trepó a 3.8 puntos.  En tanto la suma fija de 1.000 pesos «Es para equilibrar entre las categorías más bajas y la de mayor jerarquía», detalló la misma fuente. Comparaciones odiosas Mientras que en la mayoría de las negociaciones salariales tanto nacionales como en los estados provinciales caso Buenos Aires o San Luis, intentan sellar acuerdos que se acerquen a los niveles de inflación que depredan los ingresos de los asalariados, en Santa Cruz el gobierno de Alicia Kirchner le arrebató a los estatales más del 50 por ciento de sus ingresos congelando salarios y mezquinando aumentos. En 2016 el incremento otorgado por el gobierno provincial promedió el 25 % con una inflación del 35%;  en 2017 la pauta salarial fue cero con la inflación nuevamente por encima de los 30 puntos:, y otro tanto ocurrió en 2018 cuando pactó con ATE, APAP, y UPCN, cifras en negro que si bien luego blanqueó, no alcanzaron a recuperar ni la mitad de la inflación que ese año bordeó el 40 por ciento. La inflación no solo mide al costo de vida de los argentinos, sino también el nivel de voracidad del gobierno provincial.  Mientras que la Provincia cobra la Coparticipación Federal de Impuestos (su principal ingreso) con montos actualizados por la inflación, el gobierno de Alicia Kirchner mordisquea de las partidas salariales la diferencia que le permita acolchonar las arcas públicas y achicar el déficit que se comprometió a reducir en el pacto federal firmado con Macri en diciembre de 2017. ¿Que la provincia no tiene recursos? No es verdad, no solo los recursos en 2018 crecieron extraordinariamente, la Coparticipación Federal en más de un 50 por ciento, y las regalías al ritmo del dólar que ese año duplicó su valor fulminando el peso argentino pero engordando las arcas provinciales. Como si fuera poco, los aumentos pactados en 2018 se aplicaron recién a mitad de año, mientras que este año, a punto de concluir el tercer mes, el gobierno todavía no convocó a paritarias a excepción de los docentes a quienes ofreció un burlón 10 por ciento a pagar en julio, que luego ante la resistencia de la ADOSAC, elevó al 21,3 por ciento aunque difirió el pago hasta las vísperas del último mes del año. El plan de Alicia Kirchner a comienzos de su gestión era ajustar las cuentas públicas atacando las partidas salariales, la principal erogación del presupuesto. Lo logró cuando en 2018 pasó de un déficit de 8 mil millones de pesos a un superávit de 1.400 millones de pesos.  Milagroso. Este año va por todo,  la gobernadora sabe que sus aspiraciones reelccionistas chocan de frente con la irreversible imagen negativa que arrastra desde que asumió el cargo con inferiodad de votos pero favorecida por la Ley de Lemas, y que el pulso electoral en Santa Cruz se mide por el bolsillo del empleado público. O negocia paritarias razonablemente, respetando el derecho de los trabajadores y la integridad de sus salarios erosionados por la inflación, y de ese modo alimentar sus expectativas electorales; o Alicia concluirá su mandato -el séptimo en la era Kirchner- dejando la impensada herencia de una planta de estatales empobrecida en una de las provincias más ricas del país, y siempre gobernada por los mismos.