RIO GALLEGOS.- El ingreso del empresario Eduardo Costa en el año 2007 y la ruptura del ex gobernador Daniel Peralta con el Frente para la Victoria aparecen como los dos elementos disruptivos en las elecciones provinciales desde el año 2005. Así surge del análisis de los resultados electorales compilados en este interactivo de Winfo Santa Cruz con el objeto de reflexionar con los electores sobre las decisiones de los santacruceños de los últimos 14 años. Más allá de las encuestas por encargo y los discursos altisonantes de los candidatos expectantes, en voz baja, nadie se anima a atribuirse un triunfo contundente el próximo 11 de agosto. Si el FPV logra imponerse en esta elección, se encamina a cumplir 32 años en el podE, la mitad de la vida institucional de la provincia.
¿Virtud del FPV o debilidad de la oposición?, ¿Juego limpio o cambios de regla a conveniencia del poder para barajar siempre cada jugada? 
Cada quién tendrá su propia evaluación en función de sus creencias, sus logros y sus padecimientos. La baja calidad democrática que genera la arbitraria ley de lemas, es el argumento recurrente de quienes mas critican el sistema electoral vigente desde hace mas de tres décadas que desdibuja el voto popular.

Los datos

La información con la que se realizó este interactivo fueron extraídos de la página oficial de la provincia de Santa Cruz disponibles a partir de 2005. En color salmón se identificó a la UCR, que desde el año 2007 ya fue parte de una coalición de partidos que se enrolaron detrás de la candidatura de «Eduardo Costa gobernador». Ese año, fue justamente el de una de las mayores crisis social, política e institucional que vivió la provincia a lo largo de su historia, que dejó un surgimiento de expresiones y dirigentes que tras la crisis social se animaron por primera vez a entrar en el terreno de la política partidaria. En este grupo, no solo se enrola Costa, quien si bien ya había tenido incursiones por el radicalismo, el 2007 fue el año que se postuló por primera vez, sino también Encuentro Ciudadano, el partido que se funda a partir del encuentro de docentes, dirigentes sociales y políticos que crearon un partido provincial cuya figura más relevante es la profesora, Gabriela Mestelán: ese año llegaría a una banca en la legislatura provincial dentro del frente opositor que se llamó Unión Para Vivir Mejor. La irrupción de Costa a la política tuvo dos efectos: desplazó a históricos dirigentes de la UCR como Alfredo Martinez, (intendente de Río Gallegos, diputado y senador nacional) y Carlos Prades (senador nacional) para convertirse en el dirigente de mayor proyección  y también logró romper el techo del 30% de votos que el radicalismo obtenía en cada elección. Sin embargo, a Costa no le alcanzó para ganarle a Daniel Peralta, el candidato del kirchnerismo en el poder provincial y nacional quien se impuso por 20 puntos. Esa fue la última elección en que el FPV sacó la mayor diferencia de votos sobre sus competidores, paradójicamente en el año de mayor crisis política del kirchnerismo. Esa elección mostró la primera ruptura del FPV con «Unidos por Santa Cruz», un partido que encabezó el ex vicegobernador Eduardo Arnold, convertido en acérrimo opositor del kirchnerismo. Sus críticas solo conquistaron al 1,59% del electorado. En el 2007, el «efecto arrastre» de Cristina Kirchner, tuvo su resultado inexorable: los 20 puntos de diferencia no eran solo fruto de los candidatos locales del kirchnerismo, tenían que ver también con la sumatoria de la boleta completa en la que Cristina Kirchner ganó las elecciones nacionales con el 67,52% de lo votos en Santa Cruz. A partir del 2009 en las elecciones intermedias, el frente electoral opositor, no sólo le daría el primer triunfo a Costa ante el FPV sino también elevarían el piso opositor al 46,67%. Ese piso inicial en el 2009, se convertiría en una constante que con pequeñas variantes, se mantendrá inmutable hasta el 2017. En la próxima elección Costa se encamina a su cuarto intento por la gobernación, cambió el nombre de su frente por el de «Nueva Santa Cruz», pero la tónica y la escencia es la misma.  En el medio cuenta en su haber tres elecciones como legislador en las que se impuso ante el kirchnerismo y también, tres derrotas.

El efecto Kirchner en las boletas

En la vereda oficial, el apellido Kirchner siempre marcó la agenda, primero fue Nestor, después Cristina, en una elección Máximo y después Alicia. Pero el rendimiento fue fluctuante, al ritmo de las virtuales alianzas y peleas dentro del propio oficialismo. La perfomance del 2007 ya no se volvió a repetir, la necesidad y la falta de herederos de Nestor Kirchner en la provincia, lo obligaron a alinearse con el ex gobernador Daniel Peralta, quien apaciguó la crisis del 2007 y logró la reelección en el 2011. Pero el kirchnerismo carece de buenos modales. En el 2011 a 19 días de haber asumido el segundo período, se fue del gobierno de Peralta dando un portazo. La pelea también se vería reflejada en las urnas. En el 2013, en las elecciones intermedias, Peralta fue con lema propio, en el gráfico se lo verá en color celeste: sus votos sumaron el 20,40% de esa elección dividiendo por  primera vez el voto K. Pese a la pelea, y a haber promovido la derogación de la ley de lemas que nunca se concretó, en 2015 Peralta sumó el  imprescindible 16,7% que le permitió a Alicia llegar a la gobernación imponiéndose por 9.443 votos de diferencia sobre Eduardo Costa. Tras los votos, Peralta fue demonizado por el kirchnerismo. Armó su propio partido, Santa Cruz Somos Todos, pero para el 2017 no alcanzó a inscribirlo en la justicia electoral y compitió con el sello de Proyecto Sur, graficado en color verde en el interactivo, donde capturó el 7,89% de los votos. Para las elecciones del 11 de agosto el kirchnerismo sumó dos aliados nuevos, el intendente de El Calafate, Javier Belloni y el petrolero Claudio Vidal. Sin embargo habrá que esperar hasta el conteo final para saber si traerán votos nuevos o si dividirán el caudal fijo del FPV. Para ambos es la primera vez que se miden para gobernador, aunque cada uno,en su rubro, ya pasó elecciones de «pago chico». En definitiva, aquí dejamos una foto que resume en el cuadro las últimas siete elecciones.