EL CALAFATE.- Si bien continúa intervenido judicialmente, volvió a funcionar el lujoso hotel Las Dunas de la familia Kirchner, luego de dos años de permanecer cerrado. Lo explotará una firma chilena que comercializará el destino Patagonia. Fuente y crédito: diario La Nación. Según publicó hoy el diario La Nación, el hotel Las Dunas, propiedad de la familia kirchner, reabrió sus puertas luego de permanecer cerrado dos años, por decisión judicial en una de las causas por corrupción que se le sigue a la ex familia presidencial. El contrato lo firmó la intervención judicial con la firma Hotelera Patagonia, que explotará el hotel a través del grupo chileno Larisa, que ya gerencia otros tres hoteles en el sur de ese país, y con la incorporación del Hotel Las Dunas planea ahora vender el destino turísitco Patagonia, uniendo El Calafate con Torres del Paine, Punta Arenas y Puerto Natales. Las Dunas es el hotel que Néstor Kirchner compró por US$700.000 en 2008 y se lo dio a Lázaro Báez para que lo gerenciara, a través de la empresa Valle Mitre. Era una sencilla hostería de 15 habitaciones, sobre un predio de 1,6 hectáreas en la margen del lago Argentino. Desde que los Kirchner la compraron cuadriplicaron su capacidad y convirtieron la hostería sin pretensiones en un edificio de tres plantas color ocre, contra el perfil del inmenso lago. En diciembre de 2013, una investigación de LA NACION reveló que Báez pagó a los Kirchner $3,2 millones por el alquiler del establecimiento. Años después esto desembocó en una causa judicial, para la cual aun no hay fecha del juicio oral. «La historia del hotel no es una complicación y nos potencia. Quizás hay puntos encontrados, pero el hotel está posicionado, tiene muy buen marketing, es conocido a nivel internacional y podemos hacer el vínculo entre Chile y la Argentina, ofreciendo el circuito completo», detalla Patricio Rozas Vergara, flamante gerente de Las Dunas a LA NACION. Según explican en la empresa, estaban interesados en proyectar sus negocios a la Argentina y llegaron al hotel a través de una inmobiliaria que lo tenía en alquiler. Las Dunas es parte del condominio de bienes de Máximo y Florencia Kirchner, junto con terrenos, casas y departamentos bajo intervención judicial. No se firmó el contrato con los Kirchner, sino con la interventora judicial. Los nuevos inquilinos no conocen a la familia Kirchner, pero comentan que si la vicepresidenta electa decide conocerlos, las puertas estarán abiertas, dado que no hay restricción judicial. Los detalles para concretar el alquiler se resolvieron con la interventora Raquel Moyano y los dividendos que se obtengan permanecerán bajo la misma administración hasta que la Justicia lo resuelva. Leer nota completa en La Nación.