EL CALAFATE.- La UTE Represas Patagonia comunicó a proveedores el cese del servicio a raíz de la suspensión del proyecto a partir del 28 de junio. La razón sería la falta de financiamiento dado que los bancos chinos no desembolsarían más dinero porque ya vencieron los plazos para que la Argentina comience a cumplir con las cuotas del préstamo.

La notificación a las empresas proveedoras de las Represas llegó el mismo día que transportistas y choferes arribaran a un acuerdo que puso fin a nueve días de conflicto por la deuda de más de 6 meses que la UTE mantenía con los prestadores de servicios.

«Nos dijeron que tuvieron que pedir préstamos para pagarnos», comentaron los transportistas y choferes en la conferencia de prensa que brindaron el viernes 25 de junio para explicar los detalles de acta firmada con la UTE la noche anterior.

Tres bancos prestaron el dinero para afrontar la deuda de más de seis meses con los transportistas por un monto de 60 millones de pesos.

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La UTE alega no tener más dinero, «plata el Estado no está enviando y ahora es un problema entre países», es por eso que la intención es dictar una veda de dos meses para ganar tiempo.

Los transportistas fueron quienes visibilizaron la problemática del endeudamiento que viene acumulando la UTE con todos sus proveedores, cuya mayor parte tampoco viene cobrando las prestaciones.

«No hay plata ni para pagar a proveedores pero tampoco para abonar los sueldos a los empleados agremiados en la Uocra», el mayor plantel de trabajadores que cumplen tareas en las Represas, según confió uno de los responsables de la UTE a los choferes en conflicto.

Horas después de ese acuerdo, la UTE envió una comunicación a las empresas contratistas notificándolos que a partir del 28 de junio «cesará la prestación del servicio que brindan en virtud de la suspensión del proyecto», un mensaje que los destinatarios comprendieron que la paralización de las actividades iban más allá de la veda invernal.

La razón que explica la interrupción de la obra hidroeléctrica en construcción más importante de la Argentina, es porque China suspendió el envío de dinero a la UTE hasta que Argentina no cumpla con la devolución del primer tramo del dinero desembolsado por los bancos chinos.

A esto se suma que a raíz de una grieta que asomó en 2019 en Cóndor Cliff que obligó a la realización de estudios para la continuidad del proyecto, frenó la certificación de obras por lo cual solo está activa La Barrancosa.

Según publicó hoy el sitio Econojournal, China pretende empezar a recobrar ahora unos U$S 1500 millones que ya destinó a la instalación de las centrales Néstor Kirchner-Jorge Cepernic (antes Cóndor Cliff-La Barrancosa), en los plazos que estaban previstos en el contrato original.

La dilación de los plazos de construcción de la obra adjudicada en 2013 durante la presidencia de Cristina Fernández, a un consorcio de empresas integrado por la constructora china Gezhouba, y las argentinas, Electroingeniería e Hidrocuyo, consumió el período de gracia de cinco años y medio para la devolución del crédito cuyo monto total es de U$S 4.700 millones.

Ahora Argentina depende de la aprobación de una prórroga de dicho plazo para de ese modo continuar recibiendo financiamiento, en una carrera contra reloj con la construcción de la megaobra que se encuentra actualmente en un 21% de construcción.

El plan de financiamiento contemplaba que los créditos serían devueltos con el producto de la venta de la energía que producirían las represas que a esta altura ya deberían estar funcionando.

Mientras tanto los cerca de 5 mil trabajadores distribuidos entre La Barrancosa y Cóndor Cliff continúan a la espera de una decisión de la UTE sobre cómo transitarán los próximos dos meses, veda mediante y el retorno a las actividades en septiembre.

Cristina Fernández en las represas junto a Gerardo Ferreira de Electroingeniería