EL CHALTÉN.- Vecinos autoconvocados que reclaman un terreno para construir sus viviendas, se movilizarán este domingo 10 de octubre para visibilizar su situación ante la falta de respuestas a las cerca de 800 solicitudes de tierra fiscal que en muchos casos llevan años de espera.

El Chaltén cuenta hoy 1800 habitantes de los cuales 800 están a la espera de  un terreno fiscal que tramitaron ante el municipio en algunos casos hace una década. La respuesta de las autoridades de los tres niveles del Estado, es que el ejido urbano ya no tiene más superficie. Por eso el reclamo que este domingo se hará oír en las calles de la ciudad es que se amplíe el ejido, para lo cual Parque Nacionales o estancieros tendrán que ceder o vender tierras al municipio. 

Los autoconvocados que hace muchos años que vienen reclamando, en su mayoría son jóvenes con hijos pequeños que vinieron desde Buenos Aires, Córdoba o Río Gallegos y decidieron radicarse aquí, donde además de un paisaje soñado encontraron , trabajo estable y la posibilidad cierta de poder desarrollarse en una localidad tan joven y llena de expectativas como ellos mismos.

Hoy no tienen un lugar fijo para vivir ni siquiera pagando un alquiler, porque tampoco hay disponibles o son inaccecibles por los costos inflados por la gran demanda.

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«Basta de parches», «Tierra para ayer, hoy y futuras generaciones», «No queremos un Chaltén hacinado», piden los vecinos que no quieren escuchar más promesas de los funcionarios tanto del estado nacional como del gobierno provincial y el municipio, quienes desde hace años vienen dilatando una solución y se imputan responsabilidades cruzadas.

Son docentes, emprendedores, guías de turismo, artistas y trabajadores empleados en la actividad comercial, «no se trata solo de una crisis habitacional, sino social. La falta de una vivienda afecta todos los órdenes de la vida, el laboral, el familiar, la educación de nuestros hijos y hasta las relaciones sociales», cuenta uno de los jóvenes que habita en una vivienda de emergencia junto a su mujer y su hijo.

Vivir deambulando en una casa trineo.

La falta de un terreno donde construir sus casas los obliga a deambular por el pueblo con sus viviendas hechas de madera, chapas, o material de container montadas sobre trineos para facilitar su desplazamiento por las calles de tierra,  hacia algún terreno baldío o el patio de algún vecino solidario donde se instalarán por un tiempo, que nunca saben cuánto durará. 

Los desplazamientos son a plena luz del día y a la vista de los vecinos que ya naturalizaron la presencia de las casas trineo como parte del paisaje urbano de El Chaltén.  Para los turistas, las casas móviles son una especie de atractivo glamoroso, sin embargo para las personas que acumulan meses o años de espera por un terreno la vida nómade no es una opción sino más bien un drama que ellos enfrentan con entereza, y una realidad que expone a quien quiera verlo la ausencia del estado y la ineficiencia de sus funcionarios.

Los autoconvocados no quieren que como sucedió el año pasado durante los actos por el aniversario del pueblo esta vez los discursos oficiales los colmen de anuncios que con soluciones que nunca se concretan.

Por eso van a movilizarse del domingo 10 de octubre desde el mástil hasta el acceso al pueblo, para visibilizar el reclamo