EL CHALTÉN.- Este mediodía vecinos que reclaman tierras para construir sus viviendas, se movilizaron por las calles del pueblo y se concentraron en el mástil central donde leyeron un documento en el que expresan su descontento con las autoridades, y describen las vicisitudes que atraviesan, advierten sobre los riesgos a los que están expuestos, y exigen a los poderes del Estado que cumplan con las promesas de ampliación del ejido.

«Muchos vivimos hacinados; en casillas; con constante incertidumbre y mudanzas; muchas familias que se gestaron como parte de este pueblo se fueron o planean emigrar. En paralelo se registra un aumento exponencial de casas trineo, las cuales se agolpan en los terrenos incrementando el riesgo de un incendio urbano en cadena», Manifiestan en el documento que firma Vecinos Unidos.

Advierten sobre los efectos de la superpoblación, «Durante los últimos meses se denunciaron los problemas de la planta de tratamiento de aguas negras, planta que está sobre exigida  cuatro veces sobre su capacidad, lo que genera que mucha materia cruda se deposite directamente al río sin tratamiento», señalan.

A este panorama agregan «las crisis energéticas que se viven en reiteradas oportunidades. Esto es parte de la falta  de planificación del crecimiento natural de una población, y el silencio y omisión por parte de las autoridades y el estado es la negación del crecimiento de la comunidad como también del impacto que la escala de explotación turística genera, lo que se permite sin contemplar las estructuras que la sostienen».

La mayoría de ellos llevan más de diez años esperando una parcela fiscal, y hoy se cumplen nueve semanas del acampe de familias en un predio deportivo a la intemperie y con temperaturas bajo cero.

El documento de Vecinos Unidos.

Hoy  volvimos a marchar  por las calles del pueblo, alzando nuestras voces, al compás del zurdo y el repique. Nuestro cántico en una letra improvisada pero con mucha verdad, decía: «Basta de promesas, no seas tan careta. Déjate de chamuyos, entrega lo q no es tuyo. Dale dale dale, que el el pueblo ya lo sabe, un pueblo hacinado, no va pa ningún lado».

Nos hicimos  escuchar en el eco de nuestros cerros ,en  los escasos comercios abiertos,  en cada casa de el Chaltén. Sin embargo en la municipalidad y el Concejo Deliberante, no había nadie. Una forma más de graficar la presencia del estado en la situación tan agravante por la estamos pasando: el pueblo nos estamos quedando en la calle.

En 1985 uno de los motivos para la fundación de El Chaltén fue la defensa de la Soberanía, y para esto fue preciso que se establezca una población en este lugar. Claramente en el espíritu de la creación de El Chaltén estaba la necesidad del crecimiento de una comunidad.

Ser parte de este lugar, desarrollar nuestra vida, el crecimiento de la comunidad en todos sus aspectos sucede, y es por la interacción, los vínculos, la economía local, la familia, los trabajos, los emprendimientos y una vida de desarrollo en este pueblo, lo que hace a la idiosincrasia, a la cultura, y al lugar.

Muchas personas de El Chaltén viven mal, muy mal. El desequilibrio entre servicios turísticos y viviendas dignas para la comunidad es innegable, y desde el Estado sólo se reciben promesas de campaña incumplidas en conjunto con aparentes principios de solución que no son tales.

La crisis habitacional deriva irremediablemente en una crisis social. Muchos vivimos hacinados; en casillas; con constante incertidumbre y mudanzas; muchas familias que se gestaron como parte de este pueblo se fueron o planean emigrar. En paralelo se registra un aumento exponencial de casas trineo, las cuales se agolpan en los terrenos incrementando el riesgo de un incendio urbano en cadena.

Durante los últimos meses se denunciaron los problemas de la planta de tratamiento de aguas negras, planta que está sobre exigida  cuatro veces sobre su capacidad, lo que genera que mucha materia cruda se deposite directamente al río sin tratamiento. Sumamos a estos las crisis energéticas que se viven en reiteradas oportunidades. Esto es parte de la falta  de planificación del crecimiento natural de una población, y el silencio y omisión por parte de las autoridades y el estado es la negación del crecimiento de la comunidad como también del impacto que la escala de explotación turística genera, lo que se permite sin contemplar las estructuras que la sostienen.

Elegir vivir en El Chaltén en gran medida es proyectar una familia, un hogar, un trabajo y un buen vivir. Hoy el estado no solo ningunea la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra una tercera parte de la comunidad sino que también profundiza, hostiga y vulnera aún más las posibilidades de organización personal y familiar, expulsa a gran parte de la comunidad fundacional de este pueblo y segrega a ciudadanos de segunda.

 “El 12 de octubre del año que viene voy a entregar los terrenos a quienes estén en condiciones y lo que digo yo lo cumplo”. Estamos cansados de ver como avanzan y retroceden en proyectos, dichos, anuncios y especulaciones que lo único que generan es una dilatación y una mayor vulneración de las condiciones de vida de la población de El Chaltén, sean estables o temporarios.

Exigimos se entreguen las tierras fiscales que hayan dentro del ejido.

Exigimos se genere una acción paliativa para las familias desalojadas, siendo este un tránsito hasta tanto se amplíe el ejido.

Exigimos se designe un predio para alojar las casas móviles que lo precisen.

Exigimos se concrete el traspaso de las 11 hectáreas cedidas en comodato por Parques Nacionales destinadas a actividades recreativas y deportivas y otras infraestructuras de la localidad.

Exigimos que los comercios que precisen personal garanticen el alojamiento de sus empleados.

Exigimos se viabilicen proyectos ampliación del ejido certeros con presupuestos acordes a esto.

Por un Chaltén en igualdad de oportunidades, creciendo ordenadamente y en armonía.         VECINOS UNIDOS