LA NACION/Paz García Pastormerlo.-

En esa localidad de Santa Cruz, a los alumnos se les exige el pase sanitario como requisito para ingresar al colegio; por eso, un grupo de padres interpuso un amparo por discriminación, que la Justicia hizo a lugar; sin embargo, aún siguen sin regresar a las aulas unos 80 alumnos. Crédito portada: Alejandro Carrizo. 

Luego de que, a través de una resolución del Consejo Provincial de Educación (CPE), Santa Cruz se convirtió en la única provincia argentina en la que los estudiantes deben contar con el esquema de vacunación iniciado (pase sanitario) para volver a clases, la polémica no tardó en llegar. En El Chaltén todavía hay unos 80 chicos sin poder ir a la escuela a pesar de que el lunes pasado una medida judicial suspendió la aplicación de la controversial resolución.

Si bien la vuelta a las aulas en la mayor parte de esa provincia será el 2 próximo, en la localidad de El Chaltén las clases comenzaron el 7 pasado. Sucede que allí tienen un calendario especial de escuelas rurales: como el invierno es muy crudo, las vacaciones de julio son más largas que las de verano.

“Por ese motivo, muchas veces somos como punta de lanza: las medidas llegan antes acá que a los demás lugares, y sentimos que también experimentan con nosotros para ver cómo se replica en el resto de la provincia”, dice a LA NACION Aimé Bidan, que tiene tres hijos y forma parte de la Asamblea Permanente por el Derecho a la Educación.

La tensa situación que atraviesan los padres, alumnos y docentes con los funcionarios provinciales comenzó a complejizarse el sábado anterior al inicio de clases en El Chaltén. “Ese día, en el grupo de WhatsApp de padres de la escuela preguntaron qué chicos estaban vacunados. Algunos contestaron que sí, otros que no y otros no contestaron. Al día siguiente, el domingo a la noche, convocaron a una reunión con la directora provincial de Educación Primaria, Olga Rizzi, y la directora de la escuela. Pero no convocaron a todos los padres, sino a los que ellas consideraron o sabían que tienen hijos no vacunados. Y como muchos no se enteraron, no fueron más de 15 padres”, cuenta Bidan.

LA NACION intentó comunicarse reiteradas veces con Rizzi, pero hasta el cierre de esta nota no hubo respuesta.

El Chaltén es un pueblo chico, de 1500 habitantes, por lo que los comentarios empezaron a circular. El lunes, el día en que empezaban las clases, padres y chicos estuvieron antes de las 7.30 para entrar a la escuela primaria.

“Dijeron que, por ser el primer día, los dejarían ingresar a todos, pero que al siguiente no llevemos a los no vacunados. Preocupados, los padres nos quedamos en la vereda y, al rato, nos enteramos de que Rizzi mandó a pedir salón por salón que levantaran la mano los que no estaban vacunados. Los retiraron del aula delante de todos sus amigos y los llevaron a otro salón, al cuidado de un docente pero sin actividad”, agrega Bidan.

Los padres exigieron por esas horas que les entregaran una copia del instrumento legal por el que no dejarían entrar a los chicos al día siguiente. Esperaron tres horas y solo recibieron “una fotocopia mal hecha de una captura de pantalla de un borrador de la resolución” del Consejo Provincial de Educación.

“Esa misma tarde empezaban los niños de jardín. Mi hijo comenzaba sala de tres. Nos dijeron que, por ser el día de la bienvenida, se hacía una actividad al aire libre. Pero que, al día siguiente, los no vacunados no iban a poder ingresar. Me acerco al final a la directora, para decirle que mi hijo tiene dos años, no puedo vacunarlo todavía. Me contesta que le pregunte a la supervisora, quien finalmente me confiesa: ‘Ay, no lo habíamos pensado. Pero, por las dudas, no lo traigas’”, relata Bidan.

Así, de una matrícula de 100 chicos de jardín, hay 11 que todavía no tienen tres años y no están asistiendo a clases. Y en el nivel primario, de 200 estudiantes, son 70 los que siguen sin poder ingresar a la escuela. En el secundario de El Chaltén, mientras tanto, el rector permitió que todos los chicos cursen normalmente.

Dramatismo

“La vacunación es voluntaria. Además, nos han tildado de ser ‘cuatro hippies antivacunas’, algo que es falso. Mis otros dos hijos están vacunados. Y hay una enorme variedad de casos. Hay chicos que, por condiciones de salud, no pueden vacunarse. Hay personas que profesan diversos cultos religiosos y no vacunan a sus hijos. No tienen las vacunas del calendario oficial y eso nunca ha sido un requisito para que puedan estudiar. Nos hemos topado con miles de absurdos en estos días”, señala Bidan.

Luego de aquel primer día de clases, la situación se volvió dramática el martes 8. “Ese día fue una aplanadora. Necesitábamos que los chicos estuvieran tratando de ingresar para certificar efectivamente la comisión del delito, que es impedir el acceso a la educación. Los chicos querían entrar y la directora le cerraba la puerta en la cara. Los niños ponían la manito y ella se las sacaba y cerraba la puerta. Los chicos lloraban, los padres lloraban, fue espantoso”, recuerda Bidan.

Tras la resolución del CPE –que indicaba que “los estudiantes que no cuenten con el esquema de vacunación tendrán clases virtuales, aulas híbridas o bien se implementarán estrategias pedagógicas alternativas”–, las autoridades advirtieron a los padres que no se impedía el acceso a la educación, sino el ingreso al edificio de la escuela.

“Nos dijeron que la educación la garantizaban igual, a través de aulas híbridas, que hasta el día de hoy no han sabido explicar qué es, porque no saben, virtualidad (clases por Zoom, que no se está cumpliendo en todos los niveles) y presencialidad contraturno (los no vacunados van cuatro horas y media por semana, mientras que los vacunados tienen 20 horas de clases semanales).

Los que van a contraturno no lo hacen cuando la escuela está cerrada: los alumnos de primer ciclo no vacunados se cruzan con los de tercer ciclo, por ejemplo. «¿Por qué no pueden cruzarse con sus propios compañeros entonces? Es todo muy ridículo y violento, especialmente en esta provincia en que se perdieron dos años de clases por la pandemia. La conexión a Internet es muy mala, con lo cual tener clases por Zoom es prácticamente imposible. La resolución escapa completamente a la realidad de El Chaltén”, opina Bidan.

Recurso

Los padres presentaron un recurso de amparo por impedir el acceso a la educación y por discriminación. El lunes pasado, el juez subrogante Carlos Narvarte hizo lugar a la medida cautelar y suspendió la aplicación de la resolución del CPE. Sin embargo, ayer los padres llevaron a los chicos a la escuela y la directora no los dejó ingresar porque “sus superiores no la habían notificado”.

De todos modos, desde ayer a la tarde figura en el sistema judicial que se notificó la medida cautelar, y desde el CPE apelaron la decisión del juez. Hoy padres y alumnos volvieron a ir al horario de ingreso y tampoco pudieron entrar todos los chicos: la directora seguía sin ser notificada. Son unos 80 chicos los que siguen sin poder ingresar a la escuela en El Chaltén.