Martín y Mirtha 3RÍO GALLEGOS.- Con varios días de antelación Luciana, Leandro, y Melina Báez viajaron esta madrugada en vuelo de línea hacia la ciudad de Buenos Aires para prestar declaración ante el Juez Sebastián Casanello, entre el 4 y el 11 de julio. La presencia de los hijos del empresario preso en Ezeiza desde abril no pasó desapercibida para los pasajeros en el aeropuerto de Río Gallegos, pero más sorpresa causó el ingreso al hall central del diputado nacional Máximo Kirchner, quien coincidió en el mismo vuelo 1883 AR que partía a las 02.10 hacia Buenos Aires. «Viajo para la sesión», respondió lacónico el hijo de Cristina Kirchner ante las cámara de TN, «mirá vos, no sabía», manifestó sobre que compartiría vuelo con los Báez, sin detener su marcha ante los medios nacionales y locales que tampoco esperaban encontrarse con el líder de La Cámpora. Tanto en la sala de preembarque como en el ingreso al avión, los hijos de Báez, y Máximo Kirchner se cruzaron a corta distancia pero en ningún caso hubo diálogo entre ellos, ni siquiera se saludaron, a pesar de la amistad que unía a sus padres, según recuerda siempre Lázaro Báez.
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Leandro Báez en el mostrador de Aerolíneas. Foto Mirtha Espina

El embarque «No tenemos miedo», dijo escueto Martín Báez a la agencia Télam y a otros medios de prensa que ocuparon posiciones en el aeropuerto de Río Gallegos, a donde los hijos del empresario preso por corrupción llegaron con más antelación de la que exigía la hora del vuelo. «Ojalá», respondió a secas Luciana, quien viaja a Buenos Aires acompañada de su marido Marcos Müller, al ser consultada sobre la posibilidad de ver a su padre. Los cuatro hermanos Báez,  fueron convocados por la justicia para dar explicaciones sobre su condición de beneficiarios de una media docena de cuentas bancarias en Ginebra, llegando incluso una de ellas a manejar 25 millones de dólares.   En la sala de reembarque de Río Gallegos Dos horas antes de que despegue el vuelo y cuando casi no había pasajeros en el aeropuerto internacional de Río Gallegos, llegaron los hijos de Báez, después de días que se especulaba si partían en vuelo de línea o si lo harían por tierra para evitar cruzarse con otros pasajeros. Para evitar seguir expuestos ante los medios que les hacían guardia, pidieron ingresar a la sala de pre embarque y esperaron en el pasillo que separa la sala de pre embarque con la sala VIP del aeropuerto. Allí un pasajero del vuelo tomó a la distancia foto de los tres hijos durante la espera. El de los Báez fue un embarque que transcurrió en un clima de tensión, dada la reticencia de los hermanos a tener contacto con el periodismo; protagonizándose algunas escenas que tuvieron como actores centrales a los guardaespaldas que custodiaban a los hijos del dueño de Austral Construcciones.
Fuente: Agencia Télam