• Por Pilar Melano, voluntaria en los JJOO
A BORDO DEL AVIÓN. RUMBO A RÍO.-  ¿Cuánto tiempo lleva llegar a un juego olímpico?, ¿Cómo se llega ahí? Yo siempre quise y siempre supe que quería. Elegí un deporte que me inspiró y me dio mucho de amigos y recuerdos entrañables pero no tanto de los récords de los que llevan al olimpismo. La cosa es así: algunos se entusiasman de chiquitos con una disciplina y entrenan como animales para que los genes y el instinto se desboquen un día y quedar así inmortalizados con los brazos en alto y un sudor brillante chorreandoles la cara. No es mi caso. Hace 4 años, cuando terminaron los juegos en Londres un voluntario dijo en la ceremonia de cierre que cualquiera podía ser parte de unos juegos, y yo que ya me había resignado a no ir como atleta levanté el guante y me mantuve alerta. Me anoté en la convocatoria que se abrió en abril de 2014. Completé formularios, hice test y entrevistas online, escribí y recibí mensajes electrónicos y algunas otras cosas que ya debo haber olvidado. Hoy, mientras escribo esto estoy volando hacia mis primeros Juegos Olímpicos en los que participaré como voluntaria. El avión salió de Punta Arenas a las 9.40, hizo un giro, subió un poquito y por encima de las nubes apareció el precioso sol que hacía unos días no se veía en nuestras latitudes. «Esto arrancó bien» me dije. Ahora me viene un pensamiento olímpico: que en su viaje a los juegos todos los que van tengan la misma fortuna que yo de que les sea dado un día despejado impecable y que entre todos hagamos un álbum. Yo sumo mi registro de la vista de las Torres del Paine, el Chaltén, el Torre, los glaciares (hay muchos! ) y esa orografía elegantemente desprolija de la cordillera sur. Además no estaba sola, una señora de unos 30 que subió temerosa porque era su primer vuelo después de emocionarnos juntas frente al paisaje me dijo «ay! Valía la pena». Pongo algunas fotos que sé que no son muy buenas ni muchas. Digamos que sencillas testigo de esta mañana rumbo a Río. Hasta pronto.