Por Pilar Melano, voluntaria en los JJ.OO. RIO DE JANEIRO.- Color y calor. No sé cuántos somos. Algunos dicen 50.000 otros dicen 70.000. Donde sea que vaya en la ciudad se encuentra uno con algún voluntario ataviado para el trabajo. Hemos recibido instrucciones de no usar el uniforme fuera de los horarios de trabajo lo cual es difícil porque vamos a ver otros deportes o nos encontramos con amigos o vamos al supermercado antes de volver a nuestras casas. Yo salí alguna vez con la chaqueta y me arrepentí, sin pretenderlo uno se convierte en el blanco de todas las preguntas desde dónde queda una calle hasta los horarios de las finales de bádminton o voley o lo que sea. Cada color identifica un área de trabajo, el rojo es para el personal de salud, el azul para los jueces, el verde para servicios y el amarillo para todo lo demás… A su vez en cada grupo hay subgrupos según las áreas de acceso y el trabajo del día. En mi caso soy algo que se llama «miembro del equipo de campo» y se traduce en recoger las esponjas de los atletas durante la marcha atlética o, como el domingo pasado en el Maratón femenino, estar en el área de preparación, donde entran en calor, reciben masajes previos, se hidratan, planean la carrera y se hacen fotos, se ríen como cuando uno se junta a hacer algo con los amigos. Ahí los voluntarios somos todos amarillos y nuestra presencia se distingue, lo cual esta vez es apropiado para que nos pidan sillas, agua, hielo, sombrillas, etc. Pude ver que los equipos que después liderarán la prueba son los más numerosos y los menos sofisticados. No traen camillas, conservadoras de hielo, colchonetas, ni equipos de televisión propios. Traen mucho soporte humano que acompaña la entrada en calor trotando con ellas, conversa con los equipos vecinos se ríe a carcajadas y después se sienta frente a la pantalla a esperar un poco más de dos horas a que las chicas vuelvan para seguir con ese apoyo caluroso y personalizado que los distingue. Van algunas fotos del domingo pasado. Parece que fue hace mucho pero yo todavía lo siento en la piel.- Hasta pronto!