El título es engañoso, tanto como el origen de su fortuna, y el misterioso silencio cómplice y masoquista que decidió mantener alrededor de los negocios con la Obra Púlica, en memoria de su amigo Néstor Kirchner. Ahora Lázaro Báez decidió presentar el pedido de quiebra de Austral Construcciones, y poner fin a la existencia de su fructífera empresa que lo llevó a la gloria, y al infierno.  Cuando él quiso, no porque lo haya intimado la justicia o alguna autoridad laboral lo haya dispuesto a pesar de los sobrados motivos para hacerlo. Entre diciembre y enero últimos, Báez despidió a cerca de dos mil empleados  con la complicidad del gobierno de Alicia Kirchner, el aval de la Secretaría de trabajo, y el silencio bochornoso del Frente para la Victoria, y La Cámpora, ante el primer caso de despidos masivos que recuerde la historia de Santa Cruz, ejecutado por un empresario inventado por Néstor Kirchner en 2003, y sostenido por Cristina Kirchner durante sus ocho años como presidenta.
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El desfile hacia el abismo de la desocupación de cientos de trabajadores víctimas de los negociados del gobierno con el empresario

El expediente 22.843/2016, que tramitará el concurso, llegó un año después de que Báez recibiera el último pago de certificación, en octubre de 2015, y fuera notificado por Vialidad Nacional de que ya «estaban agotadas las partidas», destinadas a Austral SA. Los argumentos de insolvencia para afrontar el pago de quincenas a sus empleados,  contrastan con el privilegio del que gozó durante los 12 años de presidencia K, en los que cobraba primero, mucho, y hasta por adelantado con relación a las demás constructoras de obras públicas del pais. Telegrama despido 2«Una semana antes de que Cristina Kirchner termine su mandato, el empresario Lázaro Báez consiguió el último documento que le faltaba para iniciar la retirada. El 2 de diciembre de 2015, Vialidad Nacional le entregó un certificado en el que le informaba que no le podía pagar los certificados de obra pendientes. Báez corrió con el certificado, paralizó las obras y 1800 personas quedaron sin empleo. Pero todo fue una ficción, casi una mentira. Según pudo verificar LA NACION, no sólo que no se le debían certificados al empresario kirchnerista sino que tenía adelantado los pagos hasta el 6 de enero de 2016″, reveló el periodista Diego Cabot en La Nacón. Aunque técnicamente se trata de una solicitud de apertura de concurso preventivo de acreedores, ante numerosos pedidos de quiebra, más allá de lo que resuelva la jueza María José Gigy Traynor, la decisión del empresario detenido en Ezeiza, de poner fin a Austral S.A. ya está tomada. Ni siquiera intervino en la decisión Martín, su hijo y socio en la empresa , quien como sus hermanos y su madre, reciben estoicos los impactos de las movidas que pergeña su padre en la soledad de su acotada celda de la cárcel de Ezeiza.