Foto Archivo: Parma en un acto oficialPUERTO SANTA CRUZ.- Desde el lunes a la noche, la comunidad se encuentra conmocionada al saber que uno de los sacerdotes denunciados por abuso en una investigación periodística de Telenoche por Canal 13, fue el  cura del pueblo durante cinco años. Se trata del párroco Felipe de Jesús Parma o Nicolás Parma. El cura fue denunciado por un joven que vivió en el pueblo y que fue alumno del Instituto María Auxiliadora, escuela escenario de múltiples denuncias de abuso infantil en 2011. La noticia generó mucho revuelo en una localidad que desde hace cinco años lucha contra el abuso infantil. “Ahora comprendemos porque nunca se acercó a ninguna víctima, porque siempre ignoró nuestra lucha, porque nunca se expresó sobre el maltrato infantil”, reflexionan ante Winfo Santa Cruz un grupo de padres del colectivo “No más silencio” que reúne a familias de la localidad quienes desde hace cinco años luchan contra la violencia sexual infantil. Captura de pantalla 2016-12-20 23.12.56Ellos saben de qué hablan. Ellos denunciaron al profesor de gimnasia Pablo Troncoso por abuso sexual gravemente ultrajante contra sus hijos que eran pequeños alumnos del Instituto María Auxiliadora de esta localidad. Pese a que en primera instancia, Troncoso fue considerado culpable, al llegar al juicio en abril de este año, el tribunal compuesto por los jueces Rosa Nuñez, María Candela García y Joaquín Alejandro Cabral absolvieron a Troncoso, por el beneficio de la duda. Apelaron la medida ante el TSJ y desde mayo esperan una respuesta. Troncoso está en libertad. Los familiares de las víctimas, nunca bajaron los brazos y desde el colectivo “No más silencio” recorren escuelas, gimnasios, se capacitan, informan sobre el maltrato infantil buscando generar conciencia y terminar con el miedo entre la población. Hacen un trabajo de hormiga, por sus hijos, por ellos y por la comunidad. «El silencio es el cómplice del abusador», repiten como un mantra. Sin embargo, la nueva denuncia los dejó atónitos. La denuncia El joven Yair Gyurkovitz denunció por abuso sexual a los curas Agustín Rosa y Nicolás Parma. Hoy tiene 21 años y vive en La Plata. Cuando tenía 16, estaba en la casa que la comunidad tiene en Puerto Santa Cruz y allí sufrió el primer abuso por parte del cura Nicolás Parma, cuyo nombre religioso es Felipe. Y así lo conoció la comunidad. “Era una persona violenta”, recuerda Yair. En 2012, el padre lo invitó a su habitación y ocurrió lo que hoy prefiere olvidar. Estaba lejos de su familia y sin poder hablar con nadie de lo que le pasaba. Yair era uno de los diez chicos que vivían en la Parroquia Exaltación de la Santa Cruz, bajo la tutela del cura Felipe Parma. En la entrevista dada a Canal 13 Yair revela los escabrosos detalles de su sufrimiento. Captura de pantalla 2016-12-20 19.54.17 En su mayoría los chicos que fueron entregados por sus padres a la tutela de la iglesia, provenían de familias con numerosos hijos y escasos recursos. La iglesia les garantizaría protección, educación y cuidado. En general eran oriundos de Salta, donde se fundó el instituto religioso Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, hoy investigado por el Vaticano. Las familias le daban a sus hijos en guarda al cura Agustín Rosa, quien luego los trasladaba a Puerto Santa Cruz. Yair también fue su víctima. Los jóvenes vivían en las dependencias de la histórica parroquia Exaltación de la Santa Cruz  y eran todos alumnos del Instituto María Auxiliadora. Además cada uno tenía familias que oficiaban de padrinos, a quienes visitaban cada domingo, los asistían con ayuda escolar, alimentos, ropa y sobretodo calor de hogar. Hoy en las redes sociales de Puerto Santa Cruz, muchos empiezan a compartir sus sospechas sobre el martirio que esos niños vivían. “Es un pueblo chico, Yair era compañero de nuestros hijos. Ahora  cuando lo vimos en el informe de la televisión denunciando, nos admiró la fortaleza para hacer la denuncia, y para enfrentar al cura y al sistema. Creo que es muy importante que hoy sienta acompañamiento y lo cuiden”, relata Rubén Groygverg integrante de “No más silencio”. El cura Felipe, tras estar cinco años en Puerto Santa Cruz, fue enviado a España, según relatan testigos que pudieron ver la información que comparte en sus redes sociales. En 2012 antes de partir, tuvo una gran despedida en el pueblo. Después de él, ya no habría mas pupilos en la parroquia. Los chicos también fueron trasladados. Muchos fieles creían en el cura. Pero este colectivo asegura que nunca sintió su apoyo. “Nunca se acercó a apoyarnos, nunca le importó nuestra lucha, ni se interesó por alguna de las 16 víctimas, jamás, ahora entiendo por qué, por qué tampoco tuvo una postura sobre el tema de los abusos”, afirma María Noel Hurtado del otro lado de la línea. Ni el teléfono impide adivinar su enojo y rabia en la voz”. “Hay que aclarar que estos chicos que llegaron a nuestra comunidad bajo el cuidado de la iglesia venían de familias que los entregaba con confianza en que podían tener un contexto de vida mejor, al que ellos le podían dar”, reflexiona Patricia Gómez otra integrante del grupo. Captura de pantalla 2016-12-20 20.49.00Los tres se conmovieron al ver a Yair por la televisión denunciando a Felipe. El periodista Sergio Cusenza de Puerto Santa Cruz compartió la noticia en su facebook y mas de cien personas comentaron y compartieron enojadas, azoradas, indignadas. “Es que en los pueblos chicos, la gente establece un vínculo muy cercano con el cura, se brinda, le abre sus puertas, le da todo para que no se vaya y deje la ciudad sin párroco”, afirma Groyverg quien reconoce que a él, Parma nunca le cayó bien. “Siempre nos esquivó, nunca se acercó, solo le importaba vivir y comer bien, un día lo crucé y se lo dije en la cara, el me repetía ‘esto me fortalece, esto me fortalece’”. Puerto Santa Cruz hoy vive horas aciagas y de gran indignación.