Resumen policial Sacerdote abusadorRÍO GRANDE.- Nuevas pericias psicológicas comprometen la situación judicial de uno de los curas acusados de cometer abuso contra una menor de edad. Se trata de Cristian Vázquez, quien fue implicado en tres hechos ocurridos en 2013. En noviembre se conoció la denuncia contra dos sacerdotes de Tierra del Fuego acusados de presunto abuso sexual contra menores, los que fueron apartados del ejercicio público del ministerio, por el obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Miguel D’Annibale. Daniel Omar Acevedo y Cristian Vazquez,  fueron denunciados por sus víctimas, una de las cuales relató que fue violada por el cura, en tanto que en el otro caso, un menor acusa al sacerdote de haber intentado abusar de él.  Los hechos tuvieron lugar en la provincia de Tierra del Fuego, pero al momento de la sanción preventiva los sacerdotes se desempeñaban en parroquias de Santa Cruz, uno en Río Gallegos, y el otro en Caleta Olivia. Según informó el viernes el sitio Resumen Policial, trascendieron detalles que habrían dotado de solidez a la imputación que se resume en dos episodios de manoseos, configurados como abuso simple, y uno de sexo con penetración, calificado como abuso sexual agravado. El juzgado de instrucción de Primera Nominación ya colectó numerosas pruebas en la causa contra el sacerdote Cristian Vázquez. Hasta el momento se receptaron cerca de diez testimoniales del entorno de la adolescente, quien antes de la denuncia ya había dado cuenta a varios de ellos de la “relación” mantenida con el sacerdote. Los testigos hablaron haciendo referencia solamente a los dichos de la menor sin que se pueda contar de momento con un testigo presencial. La menor dio cuenta de dos hechos que consistieron en «manoseos» y abusos simples, y uno posterior en enero de 2013 en la vivienda que el sacerdote ocupaba en calle Anadón del barrio Textil de Chacra II, donde se habría consumado una presunta violación, según la chica. Pericias psicológicas comprometedoras Las nuevas pericias psicológicas realizadas tanto al cura como a la adolescente, dieron como resultado que en el caso de la menor presenta indicios de un «trauma» y “angustia” y que no hay señales de que esté fabulando la historia. En cuanto al acusado  las pericias no encontraron elementos demasiado relevantes, salvo «algún rasgo tendiente a propender sobrepasar los límites, algo curioso en un hombre de hábitos, pero que en el terreno legal deberá ser evaluado por el magistrado interviniente». Más allá de esto solo restan algunas medidas de prueba solicitadas por la defensa, y pericias caligráficas en torno a una –de varias- nota que el sacerdote dejó escrita a la madre de la menor, pidiendo disculpas cuando se fue de Río Grande. La nota es ambigua y no hace referencia al episodio acusado, tornándola más confusa, el que el sacerdote haya mantenido una relación sentimental con la mujer que lo denunció por el abuso de su hija.