Sin aguinaldo tapaLA NACIÓN/Mariela Arias.- SANTA CRUZ.- Con los números en rojo, paros interminables, la gobernación sitiada, marchas interminables, hospitales y escuelas cerradas, y la justicia federal encabezando aquí cientos de allanamientos que tocaron el corazón del poder, 2016 será sin duda un año para el olvido en el kirchnerismo. La hermana de Néstor Kirchner , la actual gobernadora, está al frente de los despojos de un poder que supo ser verticalista e inconmovible y como parte de ese legado encabeza el peor año de los últimos 25 desde que el kirchnerismo reina en Santa Cruz. Con fondos extraordinarios primero y con fondos nacionales después, la provincia navegó sin naufragar 12 años. Ahora sólo queda el apellido, que no le garantiza gobernabilidad a Alicia Kirchner en su primera experiencia en la provincia. En ese apellido se cobija cada mediodía y cada noche en la residencia oficial al son de los platos y cubiertos que retumban en el comedor de tonos pastel. Si bien impuso fuertes restricciones en los gastos de la gobernación hay uno que no pudo evitar: el de la cocina. Con suma frecuencia, Cristina Kirchner y sus custodios, su hijo Máximo Kirchner , su nuera y ministra de Salud, Rocío García, y asesores de confianza almuerzan y cenan en la residencia oficial. En esa mesa se toman las decisiones más importantes de la provincia. Los custodios, van al quincho. Ausencia en el territorio, falta de gestión, naufragio, vacío de poder: son apenas algunos conceptos que derraman sus detractores, en la política y en el sindicalismo. En un punto todos coinciden: no se la ve. Agosto, mañana gris y helada en la ciudad. La mujer rubia de 70 años camina envuelta en una ruana azul francia. Sale de la residencia de los gobernadores por una puerta disimulada entre las rejas. Cruza con cuidado la calzada resbalosa y entra disimuladamente en la gobernación. La siguen cuatro custodios, uno le lleva la cartera y un portafolio. La gobernadora escucha bien cerca los bombos y cantos de la enésima marcha de estatales y docentes en su contra. Las clases empezaron y terminan con paro. Los docentes suman 70 días de paro y 20 de retención de servicio. Sin duda la peor relación con un sindicato es con el de los docentes. Ella recuerda los huevazos que le tiraron en 2007, en medio de otra fuerte protesta gremial. Pero este año fue el peor. Las dilatadas paritarias, el intento por declarar la emergencia educativa, una carpa por más de un mes frente a la gobernación, la toma de edificios y un aumento con demoras, conforman un escenario de conflicto. Para los docentes la crisis no sólo se refleja en la educación. «Falta un Estado presente en lo cotidiano, ningún funcionario recorre la provincia, hay una suerte de vacío de poder» analiza ante LA NACION Pedro Cormack secretario general del gremio docente Adosac. Y agrega: «Faltan políticas públicas, se parece al macrismo, ya que no ha habido ninguna concesión a favor de la clase trabajadora, se termina beneficiando el círculo íntimo del poder, como el decreto para nombrar asesores de La Cámpora». Por el decreto 2050/16 se creó un «gabinete de asesores de la gobernación», que recibirán un pago especial. Según las actuales autoridades se encontraron con «funciones superpuestas e inventadas». Redujeron 700 cargos políticos ($ 200 millones anuales) y con ese dinero financiarán los nuevos cargos. Para el diputado radical Eduardo Costa, la gobernadora «enterró todas las supuestas banderas del kirchnerismo: endeudó a la provincia y se entregó a los fondos buitres buscando créditos internacionales, subió impuestos y congeló las paritarias pero evitó subir los impuestos al juego de Cristóbal López». Horas después de dejar la presidencia, Cristina Kirchner llegó a Santa Cruz y asistió a la asunción de su cuñada, quien -enfundada en un atuendo lila- dio su primer discurso como gobernadora. «Santa Cruz está quebrada», retumba en el gimnasio del colegio María Auxiliadora. Lo repite Daniel Peralta, el gobernador saliente, quien se mueve incómodo en su asiento y le recrimina a Cristina en el oído: «Lo que dice tu cuñada, no es así». Alicia acusa a su antecesor en público y en privado, pese a que ganó con sus votos. Su sobrino, Máximo parece no haberlo registrado: «No la escuché a Alicia hablando de «pesada herencia», no la escuché quejándose», señaló en un congreso que se realizó en Escobar. A poco de iniciar su gestión Alicia Kirchner declaró que la provincia tenía un déficit de más de $ 7600 millones, para lo cual aún está solicitando empréstitos por $ 10.000 millones que se hacen esperar. La oposición llevó el empréstito a la Justicia y ahora el Tribunal Superior, ampliamente kirchnerista, debe resolver. Para el diputado José Blassiotto, referente del massismo, este gobierno «no tiene rumbo y busca dinero por todos lados». Afirma que «Macri piensa dos veces antes de activar la obra pública en Santa Cruz, porque sabe que se la van a robar. Durante doce años el dinero de las obras iba a Báez, López y compañía. Ahora no la mandan porque creen se la van a robar». Peralta ve la gestión actual como un espectador que conoce los dos lados del mostrador. A menos de un año de haber dejado el poder, asegura: «Es obvio que las cosas no estaban tan mal como dicen», y remarca que ahora la provincia tiene más ingresos y ventajas que antes: «Con un dólar a 15 pesos, más la inflación que sube la coparticipación, los aumentos de impuestos provinciales y obteniendo de Macri lo que siempre se nos negó: la devolución del 15% de fondos de la Anses, el acceso al fondo de garantía sustentable y préstamos hasta el 2019», detalla Peralta a LA NACION, más lejos hoy que nunca del kirchnerismo. Tampoco ahorra críticas. Sostiene que, a pesar de contar con mayores ingresos, la gestión «estuvo ausente». Y agrega: «No hay poder, fíjate que hasta Máximo se fue, milita más en la Matanza que poniendo la cara acá». La enorme extensión de Santa Cruz impuso a sus anteriores gobernadores un ritmo de viajes difíciles de sostener. Lo hizo Kirchner, lo hizo Sergio Acevedo, lo hizo Peralta. No lo hace Alicia, ella no sale de Río Gallegos sólo envía algún ministro a los actos del interior pero no viaja. A Caleta Olivia, la segunda ciudad de la provincia, tampoco fue. El intendente Facundo Prades (UCR) recibió un municipio devastado y endeudado. Según su cálculo, el de mayor déficit del país. Mes a mes peregrina las oficinas del gobierno nacional y provincial en búsqueda de fondos. «Veo muy difícil la gestión de Alicia, por la herencia recibida de su propio sector político.» Alicia Kirchner mira en el espejo. Un espejo retrovisor que le devuelve las imágenes de lo que fue Santa Cruz, y ya no es.