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El cartel que el gobierno de Santa Cruz hubiera preferido que no se muestre al país.

Por Héctor Barabino.– La marcha federal docente que arrojó un contundente pedido de nacionalización de las paritarias no solo complica a la administración de Mauricio Macri, también pone en una encrucijada a la gobernadora Alicia Kirchner quien solo ofreció un incremento de 3 puntos a los maestros. El legítimo reclamo de los trabajadores de la educación sumó adhesiones de todos los sectores sindicales y políticos, incluso hasta de la propia Cristina kirchner quien inéditamente se ¨solidarizó¨ con el reclamo docente. Desde Santa Cruz, el kirchnerismo apoyó en silencio, y sin dudas celebró el éxito de la marcha federal, aún cuando miró de reojo una de las pancartas de la ADOSAC que desde el Congreso denunciaba al país la magra cifra de 3% de aumento que pretenden pagarles en la cuna de los dos ex presidentes, y donde el Frente para la Victoria gobierna hace 26 años.
Desde las redes sociales Cristina apoyando la marcha federal docente

Desde las redes sociales Cristina apoyando la marcha federal docente

Más allá del discurso contradictorio que no es un trauma para el kirchnerismo, si finalmente  se ¨nacionaliza¨ la paritaria, la administración de Alicia Kirchner  se enfrentará a dos de sus verdades autoconsagradas: que no hay plata para aumentos, y que la provincia no puede pagar acuerdos salariales que se pauten fuera de la jurisdicción provincial, como argumentó al pedirle al Poder Judicial que de marcha atrás con los aumentos enganchados a los de la Corte Suprema. Hoy la referencia nacional tiene como piso la propuesta de la provincia de Buenos Aires de un 18% más sumas fijas, y una compensación por la inflación,  una propuesta cuyo rechazo se amplificó con la marcha federal. Y que aún así está lejos, muy lejos, del los tres puntos de aumento que propuso el gobierno de Santa Cruz.