Baez-socio-maximo2El empresario Lázaro Báez, y la actual presidente de la firma Los Sauces, Romina Mercado, prestaron declaración ayer ante el juez Claudio Bonadío, que investiga la presunta comisión del delito de lavado de dinero en los hoteles de la familia Kirchner. A 11 meses de su detención Báez habló por primera vez ante la justicia, y sorprendió a todos incluido su abogado, con la decisión de responder preguntas al fiscal Carlos Rímolo. Romina Mercado en cambio, solo se remitió a presentar un escrito. Según reveló hoy el periodista Iván Ruiz en La Nación, sereno y pausado, Báez intentó justificar la legalidad de los alquileres a Los Sauces, reconoció que Néstor Kirchner era su «amigo personal» y sostuvo que es víctima de una persecución mediática y judicial. Se mostró dispuesto a responder -incluso ante alguna oposición de su abogado- pero en reiteradas ocasiones alegó no recordar información sobre datos sensibles. Báez pidió un vaso de agua y una taza de té. Ya no estaba esposado. Tampoco cargaba el chaleco antibalas, ni el casco. La espera había sido larga, lo trasladaron a primera hora desde el penal de Ezeiza. Ingresó a los calabozos de Comodoro Py y recién subió a las 11.30 hasta el despacho del juez. Frente a Bonadio -que sólo intervino en ocasiones puntuales-, el empresario repitió el argumento central de su defensa para intentar desestimar la acusación por sobornos detrás del pago de alquileres: los departamentos alquilados en Santa Cruz eran realizados bajo la misma modalidad con otras inmobiliarias que no eran de los Kirchner, dichos departamentos fueron ocupados por sus obreros, ellos pagaron el valor de mercado por las rentas y los desembolsos se concretaron dentro del sistema bancario. Es decir, que -sostienen- no es dinero negro. «No puedo negar la amistad que me unía con Néstor Kirchner. Sin embargo, esto no puede ser utilizado como argumento que sostenga mi imputación por delito alguno», había adelantado Báez en su escrito. Cuando el fiscal le preguntó, Báez intentó desvincularse de la ex presidenta: «No tengo relación con Cristina Kirchner, sólo respeto por ser la mujer de Néstor», sostuvo. «Los Sauces era una más de las inmobiliarias a las que recurríamos», alegó Báez. El empresario pagó $ 7 millones de alquileres entre 2009 y 2015 a propiedades de los Kirchner que solían ocupar los obreros de sus empresas que eran asignados a distintas obras públicas en Santa Cruz, según se desprende de los informes técnicos que constan en la causa. El empresario defendió, además, el crecimiento patrimonial de su imperio: «Todo el mundo pensaba que el Grupo Austral era una tarjeta y se encontraron con una empresa organizada y ahora se quieren quedar con sus activos». La empresa dejó de funcionar hace un año. Los momentos más tensos ocurrieron cuando el fiscal preguntaba, y el abogado de Báez intentaba que su cliente no respondiera. Por ejemplo, cuando Rívolo le pidió información sobre la refacción que una de sus empresas realizó en la casa de Cristina Kirchner en Río Gallegos. Báez hizo silencio. También eludió una respuesta cuando se le cuestionó la relación entre su firma Valle Mitre y Los Sauces por la explotación del emprendimiento turístico La Aldea. Manifestó llamativas amnesias con los temas más sensibles de la causa. Báez aclaró que la elección de los inmuebles de Los Sauces no los resolvía él. Sus hijos Leandro y Luciana, sin embargo, habían declarado que, más allá de que ellos firmaran los cheques por los alquileres, el único responsable por ese lazo comercial era su padre. Romina-Mercado-y-Maxi-PrimosRomina Mercado «Una causa plagada de irregularidades».  Por su parte Romina Mercado, la sobrina de Cristina Kirchner, también presentó un escrito, pero se negó a responder preguntas. La hija de Alicia Kirchner y actual presidenta de Los Sauces calificó como «insólita» la acusación y lanzó fuertes críticas contra Bonadio, a quien intentó desplazar de la causa sin éxito. «Es una causa plagada de irregularidades y sustanciada ante un juez que carece de imparcialidad», sostuvo. La indagatoria de la sobrina de Cristina fue particularmente llamativa para la Justicia porque Mercado también había sido empleada de Inversora M&S SA, la firma de Cristóbal López que pagó millonarios alquileres a los Kirchner. Máximo Kircher y su hermana Florencia deberán comparecer el lunes 06 de marzo ante el juez Bonadío. Cristina Fernández pidió el jueves una exhimición de prisión para su hija, la que fue concedida por el magistrado. En tanto Máximo, si bien tiene fueros parlamentarios y no puede quedar detenido, su testimonio ante el juez no puede realizarlo por escrito.