El Cafalate en la plazaEL CALAFATE.- En la plaza de ingreso a la ciudad, frente al municipio, una escena que se repite todas las tardes recibe a los visitantes y ya no sorprende a los locales: maestros amuchados alrededor de un chulengo humeante atizan el fuego que cocina una hamburguesa o una masa para pizza que luego ofrecen al público por 80 0 100 pesos. Juntan fondos para ayudar a los más necesitados dentro del universo de maestros que en Santa Cruz, y en «el lugar en el mundo» de la ex presidenta Cristina Fernández, aún no terminan de cobrar sus sueldos de marzo. Hoy se cumplen dos meses sin clases en una provincia sumida en el conflicto permanente con jubilados que tampoco cobran acampando en la calle, y estatales montando carpas en el centro de la capital que esperan que al menos el gobierno se digne a darles una respuesta razonable. El Calafate no es la excepción aunque el paro en las escuelas no es unánime, y la ciudad vive más con la mirada puesta en el final de la temporada turística que en la histórica crisis que vive la provincia. «Fuimos a ver a los concejales para pedirles que se pronuncien respecto de la crisis que vive hoy la educación, pero no obtuvimos ninguna respuesta», cuenta Claudia Mazzini, de la ADOSAC quien todos los días a la par de sus compañeros lleva adelante el reclamo. La situación en las escuelas  «Aunque el paro no fue total, no es regular el dictado de clases», asegura Claudia Mazzini, y detalla que el secundario prácticamente no comenzó el ciclo, y en el nivel inicial tampoco. «Donde han regresado a trabajar más docentes es en el 54 pero igual continúa el paro», explica. Uno de los colegios donde los docentes no realizaban medidas de fuerza es la escuela Nuestra Señor de la Patagonia, pero ayer fue el propio director del establecimiento, Diego Martínez quien anunció que los 24 docentes se plegaban al paro: «“Demasiado aguantaron los docentes, uno no puede estar en el aula con la cabeza en estas situaciones”, manifestó. La escuela a la que concurren 170 alumnos está subsidiada por la Provincia que aún no envió los 900 mil pesos para pagar los sueldos de marzo.  La situación se agrava con el paro ya que la institución además da de comer a cerca de un centenar de chicos de escasos recursos. Aunque por ahora abrirán las puertas de 11 a 15 horas, «para que los chicos se recreen y puedan comer algo», dice el director Martínez. Ningún concejal atiende el reclamo por la educación Durante la semana los maestros fueron a pedirle a los concejales para que se pronuncien sobre el conflicto y la parálisis de la educación. Se reunieron con los del Frente para la Victoria quienes escucharon el reclamo pero se negaron a tratarlo en sesión y aprobar una resolución que los comprometa políticamente. Como si la falta de educación no los afectara a ellos. Ayer en Río Gallegos ante un pedido similar el Concejo Deliberante votó una Resolución de apoyo a la apertura al diálogo que propone el colectivo de la Asamblea Pública, que tampoco tuvo el acompañamiento del Frente para la Victoria. Hoy los docentes van a entregarles un petitorio a la diputada nacional Susana Toledo, e irán al Banco Santa Cruz a pedir que no opere los descuentos en las cuentas sueldo, en razón de que el estado no les paga sus salarios. Así están las cosas desde hace dos meses en El Calafate, la sociedad padece la crisis educativa pero no reacciona. Salvo actos individuales como el caso de una familia que ya decidió enviar a su hijo a continuar sus estudios secundarios en Buenos Aires, donde hay familiares para contenerlo. Mientras tanto, los maestros peregrinan. Un día van al correo a dirigirle un telegrama al gobierno para que les pague el sueldo, otro van a la Secretaría de Trabajo a denunciar el incumplimiento, a la mañana a las asambleas «para coordinar acciones»,  y a la tarde a ver a funcionarios que en su mayoría no los atienden. Y todos los días a la plaza. A eso de las 6 de la tarde, a prender otra vez fuego del chulengo que mantiene viva la llama del reclamo.