EL CALAFATE.– BOWNZ es una app de juego para el sistema operativo Android, fácil de aprender y jugar, pero difícil de dominar. Pone a prueba la precisión y capacidad de reacción del jugador y es un buen entretiempo para todas las edades. Hoy es la noticia elegida por Winfo Santa Cruz porque fue creada por Felipe Ishimine, un joven calafateño, que estudia Licenciatura en Informática en la Universidad Nacional de La Plata y un apasionado en el desarrollo de videojuegos. La app que además fue coproducida por AvixGames, ya se puede descargar desde Google Play, recibió un premio en la segunda edición de la Expo EVA 2017, la Exposición de Videojuegos de Argentina. Se trata de un evento con videojuegos, juegos de mesa, realidad virtual, juegos de rol, juguetes, robótica, improvisación en el que confluye toda la familia con estudiantes y profesionales interesados en las industrias tecnológicas culturales y lúdicas. Felipe, quien pasa el verano en esta ciudad junto a su familia, detalló el proceso de creación del juego: “la idea del juego, o por lo menos la mecánica base surgió hace unos dos años y medio en una GameWorkJam que organizaron los chicos de AVIX junto con varios chicos más de la comunidad de desarrollo de videojuegos de La Plata». La GameWorkJam consistía  en un espacio donde personas que querían hacer juegos pero no sabían por donde arrancar,  podían ir y conocer otras personas con los mismos deseos de aprender «como también personas ya más experimentadas que te ayudaban y te iban orientando”, explicó el joven. Una vez ahí, Felipe recibió la consigna junto a otro participante de pensar en un juego desde la visión del juguete. “Básicamente esta idea consiste en idear no un «juego » en su totalidad, como podríamos pensar por ejemplo en el futbol, sino desde el juguete primordial alrededor del cual todo se construye, que en el caso del futbol sería la pelota. Y entre ida y vuelta finalmente el «juguete» que quedó fue el de mover una pelota -que nunca paraba de rebotar- dibujando líneas. 
Una vez diseñado el juguete, terminé armando y publicando un juego que se llama «Nivel 41» o «Level 41» en inglés, donde tenías que llevar una pelota desde un punto a otro dibujando líneas, el juego era horrible pero por momentos resultaba divertido, todavía se puede bajar en la play store pero no se lo recomendaría a nadie”. En la GameWorkJam, quien le dio la consigna era Nicolás Castez , CEO de AVIX, un estudio de video juegos independiente de La Plata. Felipe aclara que no forma parte de AVIX, sino que conoce a los integrantes y tiene buena relación con ellos. “Y este año en uno de varios encuentros de desarrollo que cada tanto se dan, me ofrecieron ayuda durante el desarrollo de BOWNZ que luego derivó en una co-producción”. Esa creación fue la base de BOWNZ. “El corazón de ese juego el llamado ‘juguete’ siempre me quedó en la cabeza como algo con mucho potencial y finalmente hace unos 7 u 8 meses ya con mucha más experiencia encima decidí volver a visitar esta mecánica y tratar de armar un juego más profesional, al poco tiempo Nicolas, el mismo que me había dado la «consigna» original me ofreció la posibilidad de trabajar en una especie de co-produccion con AVIX”, detalla el joven que empezó a estudiar Cine pero al tiempo encontró que la Programación y el Desarrollo de Videojuegos era su espacio para crear. WSC – ¿Cuál te parece el principal desafío que tienen los jugadores a la hora de jugar? Felipe Ishimine – En sí la propia mecánica resulta muy exigente inicialmente, la pelota tiene un rebote bastante fuerte y por ende es muy sensible al ángulo en que se dibujen las líneas, además el tamaño de las estrellas tampoco ayuda mucho. 
Además el diseño es bastante minimalista por lo que tratamos de evitar cualquier texto explicativo y hacer que todo se entienda por el propio diseño visual y sonoro, lo cual por momentos funciona y por momentos puede resultar confuso, mas que nada para las personas que no suelen jugar videojuegos con regularidad WSC -¿El nombre significa algo puntual o es el sonido onomatopéyico de la bola? FI -El nombre nació como una derivación de la palabra «rebotar» que en ingles se escribe «bounce» que se pronuncia «bauns» o «bouns», así que si a eso le cambias las letras aburridas por algunas más copadas, queda BOWNZ.