PUERTO SANTA CRUZ. – El cura Nicolás Parma quedó procesado con prisión preventiva por abuso sexual y corrupción de menores por la jueza de esta localidad, Noelia Ursino. La causa sobre la cual rige secreto de sumario podría ser apelada por los defensores por lo cual el juez de recursos deberá revisar la cautelar. Continúa detenido en la comisaría local. Parma, quedó detenido el 8 de octubre pasado en esta localidad luego de declarar ante la jueza de primera instancia. Según informaron fuentes judiciales  a Winfo Santa Cruz, Parma ahora está procesado por concurso de delitos de índole sexual entre los q hay abuso simple, abuso sexual gravemente ultrajante contra menores de edad y corrupción d menores. Parma, cuyo nombre religioso es “Felipe”, fue denunciado por el joven Yair Gyurkovitz quien hoy tiene tiene 23 años y vive en La Plata, pero cuando  tenía 16, estaba  Puerto Santa Cruz, como pupilo de la iglesia  y allí sufrió el primer abuso por parte del cura Nicolás Parma. El joven  vivió en el pueblo y  fue alumno del Instituto María Auxiliadora de esa localidad, escuela escenario de múltiples denuncias de abuso infantil en 2011. A finales de 2016, una investigación periodística de Telenoche, dejó a la vista que uno de los sacerdotes denunciados en Salta, había sido el cura del pueblo durante cinco años: era el caso del párroco Felipe de Jesús Parma o Nicolás Parma. “Era una persona violenta”, recordaba Yair en la denuncia de Telenoche. En 2012, el padre lo invitó a su habitación y ocurrió lo que hoy prefiere olvidar. Estaba lejos de su familia y sin poder hablar con nadie de lo que le pasaba. Yair era uno de los diez chicos que vivían en la Parroquia Exaltación de la Santa Cruz, bajo la tutela del cura Felipe Parma. En su mayoría los chicos que fueron entregados por sus padres a la tutela de la iglesia, provenían de familias con numerosos hijos y escasos recursos. La iglesia les garantizaría protección, educación y cuidado. En general eran oriundos de Salta, donde se fundó el instituto religioso Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, hoy investigado por el Vaticano. Las familias le daban a sus hijos en guarda al cura Agustín Rosa, quien luego los trasladaba a Puerto Santa Cruz. Los jóvenes vivían en las dependencias de la histórica parroquia Exaltación de la Santa Cruz  y eran todos alumnos del Instituto María Auxiliadora. Además cada uno tenía familias que oficiaban de padrinos, a quienes visitaban cada domingo, los asistían con ayuda escolar, alimentos, ropa y sobretodo calor de hogar.