PUERTO SANTA CRUZ. – El cura Nicolás Parma, acusado por abuso de menores, quedó detenido este fin de semana en esta localidad luego de declarar ante la jueza Noelia Ursino. Sobre la causa rige secretario de sumario y permanecerá allí hasta tanto la justicia determine su situación según informaron fuentes de la fiscalía a Winfo Santa Cruz.  Parma, cuyo nombre religioso es «Felipe», fue denunciado por el joven Yair Gyurkovitz quien hoy tiene tiene 23 años y vive en La Plata, pero cuando  tenía 16, estaba  Puerto Santa Cruz, como pupilo de la iglesia  y allí sufrió el primer abuso por parte del cura Nicolás Parma. El joven  vivió en el pueblo y  fue alumno del Instituto María Auxiliadora de esa localidad, escuela escenario de múltiples denuncias de abuso infantil en 2011. A finales de 2016, una investigación periodística de Telenoche, dejó a la vista que uno de los sacerdotes denunciados en Salta, había sido el cura del pueblo durante cinco años: era el caso del párroco Felipe de Jesús Parma o Nicolás Parma. “Era una persona violenta”, recordaba Yair en la denuncia de Telenoche. En 2012, el padre lo invitó a su habitación y ocurrió lo que hoy prefiere olvidar. Estaba lejos de su familia y sin poder hablar con nadie de lo que le pasaba. Yair era uno de los diez chicos que vivían en la Parroquia Exaltación de la Santa Cruz, bajo la tutela del cura Felipe Parma. En su mayoría los chicos que fueron entregados por sus padres a la tutela de la iglesia, provenían de familias con numerosos hijos y escasos recursos. La iglesia les garantizaría protección, educación y cuidado. En general eran oriundos de Salta, donde se fundó el instituto religioso Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, hoy investigado por el Vaticano. Las familias le daban a sus hijos en guarda al cura Agustín Rosa, quien luego los trasladaba a Puerto Santa Cruz. Los jóvenes vivían en las dependencias de la histórica parroquia Exaltación de la Santa Cruz  y eran todos alumnos del Instituto María Auxiliadora. Además cada uno tenía familias que oficiaban de padrinos, a quienes visitaban cada domingo, los asistían con ayuda escolar, alimentos, ropa y sobretodo calor de hogar. En Puerto Santa Cruz, muchos empiezan a compartir sus sospechas sobre el martirio que esos niños vivían. En 2012 antes de partir, tuvo una gran despedida en el pueblo. Después de él, ya no habría mas pupilos en la parroquia. Los chicos también fueron trasladados. Muchos fieles creían en el cura. “No más silencio” es un colectivo  de la localidad que reúne a familias de la localidad quienes desde hace cinco años luchan contra la violencia sexual infantil luego de varios casos resonantes en la localidad. Desde el colectivo aseguraron que el cura nunca los apoyó en sus reclamos.