Natalia Renard
Por Natalia Renard

Nací un miércoles, 26 de febrero. Fase lunar: llena.

No le faltaba ni un cachito para ser llena, ni se había pasado un cachito de haberlo sido.  

Luna llena. Cambio de tema.

Entre el 60% y el 75% de nuestro cuerpo, es agua. ¿Sabes cuál es el porcentaje de agua de nuestro cerebro? 70%, aproximadamente.

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Cambio de tema.

¿Sabes por qué la luna determina las mareas?. La Tierra tiene fuerza gravitatoria. Imaginemos un imán en el centro de la Tierra y que nuestros pies también están imantados.

Nos atrae. Nos ancla. No nos deja flotar (físicamente).

La luna también tiene su propia fuerza gravitatoria, no es tan fuerte como la de la Tierra, pero sin embargo logra generar un efecto sobre el agua de nuestro planeta. La atrae.

Cuando la fase lunar es nueva o llena, determina mareas “vivas”. Son mareas altas. Es cuando mayor poder de atracción tiene la luna.

Relacionemos los temas anteriores.

Te pido que te imagines a tu hermoso cerebro compuesto por un 30% de recuerdos lindos y complicados, de todo lo que tenés que hacer durante el día, de preguntas existenciales, de pensamientos con adrenalina, de fotos de viajes, de amigos, de familia, de miedos, de mucho amor, de cuestiones que agradeces que se mantengan ahí adentro (porque sino vamos todos presos) de deseos, de sueños, de situaciones que te imaginas que podrían pasar y como serían… y un 70% de agua.

Por eso la Luna no nos deja dormir.

Atrae al 70% del agua, que en su intento de viaje al satélite, arrastra el 30% de “varios” y los mezcla, generando una especie de licuadora mental y dando como resultado un smoothie complicado de pensamientos.

Ahí se produce la transformación a murciélago. No pegás un ojo.

A la 1 AM, ya tenés mezcladas “las cuestiones que agradeces que se mantengan ahí adentro”, con tus “amigos” y hasta te parece buena idea contarles tus peores miserias.

Se licúan los “pensamientos con adrenalina” y “las situaciones que te imaginás” y mandás un wapp a las 2 AM a un “alguien” a quien, estando en cuarto menguante, no hubieras ni saludado en la calle.

Para las 4 AM (cuando ya tuviste el llanto apocalíptico porque imaginaste el fin del mundo gracias a que olvidaste comprar naranjas) todo te parece buen plan. Entonces logras entender que “la vida es una sola y que hay que vivirla con garra”.

A las 6 AM sentís paz en el alma y logras dormir.

A las 8 AM suena el despertador… y ahí se produce una transformación increíble de murciélago a mapache, porque las ojeras que tenés no las tapas con nada.

Deseas que el barbijo se haya estirado y te llegue hasta la frente.

Tranquilidad. Es la luna. Es nuestro cuerpo/mente/alma acompasándose con los ciclos del universo.

Es el sentido de pertenencia dentro de un sistema natural, que nos está arrastrando a prestarle atención. Transitemos con amor y paciencia nuestros procesos murcielaguísticos y con mucha dignidad la fase mapachística.

Luna nueva: 17 de septiembre . Luna llena: 1° de octubre

Buena suerte lunáticos… y, por lo que más quieran, mantengan el celular apagado.