* Por Marisa Vaucheret

CALETA OLIVIA.– “Nos consideramos trabajadores provinciales” dicen Celeste Gonzalez y Yesica Constancio, ambas sostén de hogar y quienes desde que ingresaron  a Fundación Olivia no cesaron de luchar por sus derechos  porque quieren trabajar y  no solo cobrar un subsidio. Tras ser parte del grupo de las primeras mujeres que participaron de la toma de la playa de tanques de Terminales Marítimas Patagónicas, TERMAP en el año 2004 exigieron puestos de trabajo en empresas y no en cooperativas de costura como eran las propuestas de ese momento.

Lo consiguieron y marcaron un antes y un después  en la ciudad. Sin embargo, año tras año vieron cómo se diluían las esperanzas de autofinanciación, como desaparecían las herramientas, los beneficios sociales,  la ropa, las respuestas  hasta que cerraron los espacios de trabajo.

Hoy sumidas en una total incertidumbre y sin prestar ningún tipo de servicio, esperan ser escuchadas y poder ganar como ellas mismas lo manifiestan de manera digna “los sueldos, que les permitan previsibilidad desde lo económico y garantías de una obra social y aportes jubilatorios”. En la actualidad ningún sector se encuentra en funcionamiento y las 57 mujeres y los 155 hombres permanecen en sus hogares sin prestar servicios.

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Fundación Olivia nació como respuesta social a las protestas de desocupados que exigían ingreso en el petróleo con un duro corte de ruta que mantuvo en vilo a la ciudad. En esa época Caleta Olivia inauguraba la modalidad piquetera y por primera vez un grupo de mujeres participaba de la toma de la Playa de tanques de Termap donde algunos osados subieron a los tanques y cuyas imágenes recorrieron el país. 

Se trató de interminables protestas y cortes de ruta que quedarían en la historia de la ciudad como inaugurales del fenómeno y que obligaron al gobierno a tomar a acciones y dar respuestas. 

Así se creó Fundación Olivia que con aportes de las operadoras petroleras dio trabajo a unas 300 personas. Con una fábrica de adoquines, una moderna Planta de separación y reciclado de residuos y un vivero forestal se buscaba desarrollar una producción genuina que lograra la auto sustentabilidad en el tiempo con la venta de los insumos que produciría. Nada de eso ocurrió.

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Celeste Gonzáles, es madre de tres hijos y durante los últimos años matizó el trabajo y las tareas domésticas con estudios superiores, actualmente cursa el 4 año del profesorado de nivel inicial en IPESCO, Instituto Provincial de Educación Superior Caleta Olivia, anhela terminar la carrera y poder obtener una mayor seguridad laboral. 

“Estamos resistiendo hace tantos años , muchos alquilan y lo que sobra es  para comer y pagar los servicios, se ha devaluado bastante nuestro trabajo y siempre con la incertidumbre de quedarnos en la calle” y agregan «que Fundación  sea sustentable como lo dice su nombre es una decisión política”. Para ella desde el gobierno provincial  “buscan mantenernos bajo un subsidio y no como un trabajo,  es lo que vino a hacer el actual responsable Fernando Valderas”.

A Valderas lo acusan de persecución  laboral y descuentos indebidos de los que jamás obtienen  respuestas. “Ni siquiera en  esta pandemia tenemos derecho a una obra social, fuimos perdiendo todo,  ingresamos a trabajar con los sectores funcionando, con todas las herramientas, la indumentaria  y todo eso lo perdimos, perdimos hasta los sectores de trabajo”, afirma la mujer.

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La Fundación nunca llegó a autofinanciarse y disconformes con el manejo de los fondos, en 2009 las operadoras dijeron basta y decidieron cortar el flujo de fondos previo a una auditoría que arrojó un resultado que a las petroleras no las satisfizo.

El 18 de diciembre del año 2015, el titular de la ex Secretaría de Trabajo, Teodoro CAMINO, suscribió un Acta Acuerdo con tres representantes de la Fundación donde se acordó el pago de la nómina salarial al personal y la reorganización inmediata del funcionamiento de la Fundación. En el 2016 fueron bancarizados a través del Banco Santa Cruz.

Por deudas con la AFIP que nunca fueron aclaradas por las autoridades, a la Fundación entonces presidida por José Daniel Slopper, le bloquearon el CUIL y  cambió su nombre por el de Santa Cruz Sustentable.

Actualmente la Fundación tiene 214 personas, de las cuales 57 son mujeres, los salarios se costean con fondos que envía la Provincia del orden de los 6 millones de pesos mensuales. Pasaron varios directorios y muchas familias siguen dependiendo de los salarios que, desde hace tiempo, antes que se iniciara la cuarentena, perciben estando en sus casas y cuyos montos se fueron devaluando. Sus trabajadores están en constante alerta por la situación laboral.

La Fundación Santa Cruz Sustentable prestó varios servicios para la Municipalidad de Caleta Olivia, de remediación ambiental,  separación de residuos de la Planta de Tratamiento de la ciudad de Caleta Olivia y tareas en el vivero forestal del predio cercano al puerto Caleta Paula, entre otros. También tuvieron un convenio con el Consejo Provincial de Educación, para el mantenimiento y la puesta a punto de los edificios escolares en Caleta Olivia.  

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“Todo es con mucho esfuerzo” cuenta Yesica Constancio que con 41 años y cuatro hijos adolescentes también intentó cursar una carrera, en su caso profesorado de Lengua y Literatura que lamenta tuvo que  abandonar en el 4° año por la demanda laboral y doméstica. 

“Cuando comenzamos con los piquetes la mayoría de los acuerdos eran para los hombres, las mujeres no teníamos oportunidades y nos ofrecían cooperativas de costura. Mi ingreso fue en los primeros años cuando estaba a cargo Mario Bellomo”, dijo la mujer quien recordó que el funcionario, “unos pocos años después se fue cuando en el medio de una auditoría pedida por las operadoras petroleras,  no pudo dar explicaciones sobre el manejo de fondos”.    

Después llegó Daniel Notaro, borrón y cuenta nueva. No mostró predisposición para revisar las cuentas y tampoco para mantener una buena relación con los trabajadores, según relatan las trabajadoras.

“Todos los interventores o hacían un negocio aparte o dejaban cosas sin funcionar” sostienen ambas, “fuimos perdiendo todo, los sectores, las herramientas, la indumentaria, los derechos” y coinciden: “Todos fueron cargos políticos, asumía el gobierno y nombraba director en la Fundación”.

En el año 2015 asumió Fernando Valderas al frente de la Fundación y es quien permanece en el cargo hasta la fecha. Relata Constancio: “empezamos a tener problemas con el envío de sueldos, siempre nos decían que la provincia no tenía  plata, después que asume Alicia Kirchner  nos mandan a decir que a Fundación Olivia no la podían mantener más”. Cuando las operadoras dejaron de aportar, el Estado provincial se hizo cargo de sostener a esta organización deficitaria que concentra hoy a 214 personas.

Posteriormente, ante la crisis, el sector de trabajadores vio que los pagos mensuales de salarios no se hacían en tiempo y forma y terminaron manifestándose en las calles y cortando la ruta nacional Nº 3. Y la historia se volvía a repetir.

“Fue desesperante para todos los que dependíamos de ella, estuvimos más de cuatro días en la ruta esperando respuestas, juntamos plata para pagarnos la nafta y viajamos 9 compañeros a Rio Gallegos. Nos recibió el ministro de Trabajo, Teodoro  Camino,  la discusión duró  48 horas, estábamos  sin dormir, dejamos nuestras familias y por momentos la discusión fue muy acalorada pero no íbamos a volver sin asegurar el trabajo a todos los compañeros. Finalmente firmamos el acta acuerdo», rememora hoy Constancio.

Actualmente los 214 trabajadores de la Fundación permanecen en sus hogares. “Valderas nunca mantuvo comunicación  con nosotros  en este caso la voluntad partió siempre de los trabajadores.  Primero nos sacó el transporte, luego el sindicato y dejamos de tener cobertura, después los sectores de trabajo, durante todos estos años vimos como se perdían nuestros derechos. Hubo robos en el basural, se prendió fuego la maquinaria y cerraron los sectores. Siempre tuvimos incertidumbre, en la última reunión con el intendente nos dijo  que hay una predisposición a abrir los sectores pero que esto demandaría mucho dinero y esperan fondos de provincia», remarcó Celeste Gonzalez.

También recuerdan que la Fundación ganó  varias licitaciones de pavimentación de calles en Cañadón Seco aunque “esa plata no se sabe en que la invirtieron” y además “en los boletines oficiales de la provincia sale cuánta plata se le enviaba a fundación por mes”. Vale recordar que junto a Valderas asumió como  co – interventora Paola Lamanuzzi y como asesor el actual concejal Juan Carlos Juárez.

El funcionario Valderas fue consultado para dar su versión para este artículo pero desistió de hacer declaraciones.

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Días atrás en nuevo reclamo porque no llegaban los sueldos intentaron contar la ruta, no lo lograron porque en el lugar los esperaba la policía. Luego fueron recibidos por el intendente  Fernando Cotillo quien accedió al pedido que Valderas deje de ser interventor y les aseguró que espera una documentación de Río Gallegos para seguir avanzando.

Pasaron 16 años desde que la Fundación apareció como una oportunidad para paliar el desempleo, por momentos lo logró, hoy navega sin rumbo.

Periodista Caleta Olivia