EL CALAFATE.- El Hogar de Ancianos de esta ciudad no quedó ajeno al COVID-19, pese a los protocolos y cuidados que se aplicaron desde que empezó la pandemia la transmisión comunitaria del virus en la ciudad terminó afectando al hogar y más de la mitad de las personas que allí viven terminaron contagiadas e internadas en el Hospital SAMIC.

Hoy aún quedan seis abuelos internados en el SAMIC de acuerdo a lo que informaron esta semana los médicos Osvaldo Cordano y la doctora Lorena Viviani al llevar de regreso hasta la residencia a dos abuelos recuperados.

Hasta aquí, se sabe que más de la mitad de los 28 ancianos residentes en el hogar contrajeron el virus y fueron internados y  aún hay seis abuelos internados en Sala Covid-19. Sin embargo, a todos les quedó la pérdida de una anciana de 88 años que el sábado pasado falleció en el Hospital.

La tercera edad es uno de los grupos de riesgo más afectados por el virus, tanto en Argentina como en el mundo y los geriátricos no quedaron ajenos a la pandemia. En Río Gallegos siete abuelos del Hogar Zumalacarregui murieron por COVID-19, en Santa Cruz, de las 72 personas fallecidas hasta el momento en la provincia el promedio de edad es de 73 años.

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El Hogar depende del presupuesto del municipio de El Calafate,  cuenta con una capacidad para 40 personas distribuidas en veinte habitaciones dobles, y antes que empiece la pandemia, eran 28 los abuelos que allí residían, entre hombres y mujeres. En su mayoría son personas de la tercera edad de las zonas aledañas a El Calafate, algunos están solos, sin familias en la localidad.

Los controles durante la pandemia

De acuerdo a diferentes fuentes consultadas entre las personas que frecuentan el lugar cuando empezó la pandemia se prohibió el ingresó a las personas ajenas al lugar y los que recibían visitas, los atendían afuera, en tanto se hizo más exhaustiva la sanitización de los ambientes  y se aplicaron los protocolos preventivos correspondientes.

En una segunda etapa de la cuarentena cuando el virus ya circulaba en la población y era más difícil el control, los empleados empezaron ingresar por una puerta alternativa, y al entrar se cambiaban de indumentaria, la que dejaban en el lugar.

El control médico de los abuelos es diario, hay enfermeros que los asisten, les toman a presión, controlan sus medicamentos, pero sobretodo, «los escuchan», según contó una profesional que supo trabajar en el Hogar hace varios años. La asistencia de medicamentos y la coordinación de los controles médicos es parte de un convenio entre el municipio y la Unidad Formenti. Desde esa institución confirmaron que controlaban a diario a los abuelos, pero desistieron de hacer mayores declaraciones ante la consulta de Winfo Santa Cruz y remitieron a la municipalidad.

Al ser un Hogar y no estrictamente un geriátrico los abuelos, o sus familias, pueden pagar a un cuidador o cuidadora externa. En algunos casos se organizan entre tres o cuatro que comparten a una misma persona que los asiste, en tanto que la limpieza, cocina y mantenimiento está bajo cuenta del municipio a través del área de Acción Social, quienes coordinan las actividades que arrancan entre las 8 y las 9 de la mañana en el hogar con el desayuno y terminan la cena que se sirve a las 8 de la noche.

Cómo seguirá a futuro el cuidado de quienes habitan el hogar, cómo se extremarán la medida para que no haya que lamentar otros contagios, cómo se seleccionan los ingresos, si hay disponibilidad hoy para sumar abuelos, son preguntas que quedaron sin respuestas. Desde Winfo Santa Cruz se establecieron contactos con dos funcionarios municipales responsables de la institución en varias oportunidades, pero se negaron a responder.-

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