Natalia Renard
Por Natalia Renard

La tolerancia está llegando a un punto extremo. Tan extremo que nos permite, de alguna manera, ver las bellezas más altas y las miserias más bajas de quienes nos rodean.

Todo es extremo.

O sos “San Empático” o tenes todos los números para salir elegido “Narciso 2020”. No hay paradas intermedias.

Hay tanta falta de “ponerse un segundo en el lugar del otro” que empiezan a marcarse cada vez más los contrastes. Esto nos allana el camino de una forma increíble. Nos ahorra trabajo, tiempo y sorpresas. Los contrastes definitivamente son geniales.

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Empecemos aclarando que lo que ha logrado esta situación extrema de pandemia y aislamiento, es potenciar las personalidades. 

No es que vos eras la Madre Teresa de Calcuta y amaneciste un día con ganas de encargar un mural con tu cara para colgarlo en la pared del living y que te admiren. Para nada. Algo “calcutense” o algo de “cuadro de living” ya había en tu personalidad… solamente se potenció.

Quien en una situación planetaria normal te hubiera dado una mano, ahora te da hasta lo que no tiene. Y quien en una situación planetaria normal te hubiera puesto un palo en la rueda, ahora te choreó la carreta, la puso a la venta y con el palo te pegó en la nuca.

Todo cae por su propio peso y es un muy buen momento para empezar a reducir, reutilizar, reciclar y sembrar.

¿Qué tiene que ver chorizo con velocidad?

Cuando uno tira todos los residuos en la misma bolsa, no logra darse cuenta que podría haber sido aprovechado, que podría transformarse y que realmente no tiene solución.

Entonces lo principal es separar.

Es una buena idea empezar

1.      Reduciendo el contacto con aquellos que utilizan información sensible para hacer daño. Ejemplo 1: (a nivel general) si utilizan los números de víctimas y contagiados para hacerte sentir culpable o irresponsable por haber expresado las ganas y necesidad de volver a trabajar, reducí el tiempo que le dedicas a esos comentarios. No solo no suman, sino que restan. Ejemplo 2: (en lo personal) hay códigos. Si alguien con quien compartiste información sensible la utiliza para hacerte reaccionar. Dale el gusto. Reacciona y alejate lo más posible. Reducí las chances de perder tu paz.

2.      Reutilizar lo bueno. En este segundo punto, suma a todos aquellos que realmente te dan una mano, un empujón. No hay que perderlos. Hay que acompañarlos y estar tan presentes como ellos lo están. Son personas valiosas. Creen en vos. Tienen la palabra justa en el momento justo. La pandemia también nos trajo sorpresas lindas en este aspecto. Reutiliza esa posibilidad. Vale la pena.

3.      Reciclar, transformar. Toda aquella experiencia negativa que pueda convertirse en algo positivo, directo a las lombrices californianas. Que las situaciones complicadas salgan transformadas en aprendizajes. No te quedes con cosas sin compostar. No hace bien. Recicla lo que te hunde.

4.      Y por último: sembra. Cada acción tiene una reacción. Si plantaste hinojos, no esperes cosechar manzanas. Elegí super bien las semillas, dedicales tiempo, amor y paciencia.

Esto también va a pasar, y cuando lo haga, que te encuentre en paz y rodeado de humanos que valga la pena tener cerca. Que tu tribu sea sana y de las buenas.