CHUBUT.- Padres de alumnos que concurren a una escuela privada de El Bolsón, presentaron un amparo colectivo, invocando que la falta de clases presenciales, “vulnera el derecho fundamental a la educación», entre otros Derechos Humanos. Alegan que los estudiantes no son objetos sino sujetos de derecho, y que privarlos de Educación además de influir negativamente en su formación afecta la salud de los estudiantes. Argumentan que en la localidad hay bajos índices de contagios y que las escuelas cuentan con los protocolos sanitarios exigidos.

Alejandro Morera, es abogado y padre de un alumno afectado por la medida decretada por el gobierno nacional hace más de siete meses cuando se desató la pandemia de coronavirus. Indicó que los padres de los alumnos que están cursando el último año del primario, están preocupados por la forma en que sus hijos están transitando el final de esta etapa «tan fundamental para sus vidas y para su desarrollo psico-emocional».

Reconoce que la suspensión de clases, «podía entenderse razonable» a comienzos de año, cuando no se sabía mucho de la enfermedad y cómo iría evolucionando, pero que hoy a dejado de serlo. «Sobre todo, teniendo en consideración las particulares circunstancias de nuestra localidad, en la que por el momento tenemos menos de 10 casos positivos y se han reactivado casi en su totalidad las actividades recreativas, comerciales y religiosas”, afirma Morera .

Asegura que la suspensión de clases presenciales vulnera el derecho a la educación, «entendemos que la educación no es solamente incorporar conocimientos sino que tiene la misión esencial de preparar a niños y niñas para que vivan en sociedad».

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Agrega que «es en la escuela donde los niños aprenden a trabajar en equipo, a convivir, a intercambiar, a respetar, a reconocer la diversidad, todo esto no es posible hacerlo a través de una pantalla», enfatiza el abogado.

Advierten en los niños, un creciente desinterés en la escuela, «muchos comienzan a manifestar apatía y sedentarismo, y muchos se han zambullido en sus pantallas de modo compulsivo», lo que, según Morero, provoca que no quieran salir o interactuar con otros niños.

Reconoce que las clases virtuales, vía zoom, «que al comienzo fueron una novedad, demostraron con el tiempo ser ineficientes para reemplazar la interacción en el aula, tanto para docentes como para los alumnos», sostiene.

“A esta dificultad propia del sistema -señala- debemos agregar los problemas de la conectividad como cortes de luz, inconvenientes con la señal, o familias que no cuentan con el servicio, cuando hay familias que no cuentan con los dispositivos, que solo colaboran en acrecentar su frustración”.

Morero fija posición respecto de quienes ven en los amparistas una actitud antipandemia: “si por antipandemia se entiende que estamos desconociendo la existencia de la enfermedad y su contagio, o que deben tomarse todas las medidas para evitar la propagación de la enfermedad de ningún modo lo somos. Esto no tiene que ver con la pandemia sino con las acciones que se toman como consecuencia de ella. Estas acciones tienen que ser efectivas y razonables y tienen que causar más beneficio que perjuicio. Ésta no lo es”, manifiesta.

El amparo se presentó en el Juzgado N° 11 de El Bolsón, a cargo del Juez subrrogante Marcelo Muscillo y, tal como se establece en la norma, espera pronta resolución.

El abogado señala que los niños ven cómo «los adultos pueden trabajar, ir a cenar a un restaurante, ir a un gimnasio al supermercado, al casino y participar de ceremonias religiosas, pero ellos no pueden ir a la escuela», afirma.

Asevera que, «No saber qué opinan, no saber cómo están padeciendo la pandemia, no saber lo comprometidos que están en cuidarse, es no reconocerlos como sujetos de derechos. Igualarlos a ciudades en las que las medidas sanitarias no están dando resultado, es desconocer su identidad y medio social».

«Resulta imposible pensar que una persona podrá defender sus derechos cuando no los conoce, cuando éstos le son ajenos», afirma el dr Morero.

El amparista cita que según la OMS «la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades», y que hoy se vulnera este derecho en sus hijos.