Natalia Renard
Por Natalia Renard

Preparen pochoclos para sentarse a leer. (Maíz pisingallo, un chorrito de aceite y una pizca de sal, todo adentro de una cacerola tapada y al fuego hasta que estalle la gran mayoría).

Durante el comienzo del primer milenio antes de Cristo, llegaron a la zona de la Mesopotamia meridional (hoy Irak) los caldeos. Un lugar increíble… 50 grados a la sombra… un calor…

Estos muchachos inventaron de todo. Se los considera los creadores de la astronomía, la astrología y algunas ciencias más. Eran observadores y evidentemente registraban todo lo que veían, sino no hubieran tenido chances de darse cuenta de aquellas cosas de las que se dieron cuenta.

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Fue durante el reinado de Nabucodonosor II que se creó la biblioteca de Alejandría o Babilonia, considerada como la primera universidad del mundo. Por ahí pasaron Arquímides, Apolonio y algunos otros chicos famosos de esa época.

Recordemos que no había libros, sino papiros enrollados. Los estantes parecían reuniones de piononos. Todos los conocimientos del planeta estaban ahí adentro. Todos. Buscaban por todas partes del “mundo conocido” nueva información y era llevada a la biblioteca.

Estaban obsesionados con la recopilación de conocimientos. Algunos permitidos y otros prohibidos.

Dicen que era tal la cantidad de información que había, que no sería comparable con la biblioteca más grande del mundo (la biblioteca del Congreso de Estados Unidos) sino con Google. No importa cuan grande era. Hoy, el tema que nos convoca, viene por otro lado. Por sus observaciones.

Una de las grandes pasiones que tenían, era observar el cielo. Diferenciaron planetas de estrellas; notaron que las estrellas formaban constelaciones; fueron quienes identificaron los 12 signos del zodíaco y además se dieron cuenta de otra cosa… los eclipses se repetían cíclicamente. Como lo lees.

Hubo un error de interpretación con respecto al nombre de este ciclo, que no fue puesto por ellos, sino por Halley (Edmund Halley)… como el cometa. El nombre del cometa, es en honor a Edmund porque se dio cuenta de la trayectoria que describía este cometa y su periodicidad de 75 años. Si bien esta situación se dio en 1682, evidentemente en ambos casos, le prestaban muchísima más atención al cielo, que la que le dedicamos hoy en el 2020.

Y ahí llegamos al meollo del asunto. El ciclo de Saros. Los caldeos podían calcular cuando se iba a repetir un eclipse similar al que estaba ocurriendo en determinado momento. Se habían dado cuenta que después de 223 ciclos lunares, la Luna y la Tierra volvían a tener más o menos la misma posición. 6585,32 días. 18 años, 11 días y 8 horas, se repetían las ubicaciones.

¿Saben la cantidad de horas mirando al cielo que hay que tener para darse cuenta de esto?

Lo más loco, es que tenían razón. No se equivocaron en nada. Hoy en día se sigue utilizando el ciclo de Saros.

Los ciclos de Saros tienen aproximadamente, 84 eclipses. 42 solares y 42 lunares. Digo “aproximadamente” porque por esas pequeñas variaciones hay ciclos que tienen alguno más, alguno menos… incluso hay nacimientos y muertes de eclipses… pero no nos vamos a meter en ese tema porque es hilar muy fino.

Nosotros nos encontramos en el Saros 116. La próxima luna llena, 30 de noviembre, se va a producir el eclipse número 53 de los que corresponden a este ciclo. Es un eclipse lunar penumbral.

Esto quiere decir que la Tierra queda posicionada entre el Sol y la Luna y el cono de sombra que genera la Tierra, hace que la luna se vea un poco oscurecida.

¿Lo vamos a poder ver nosotros? No lo vamos a ver cuando la luna salga, sino cuando la luna se ponga a las 5:40 am (y cruzando los dedos de las manos y de los pies, que esté despejado)

No sé cuantos estaremos despiertos a esa hora, pero no se preocupen porque en diciembre ¡¡¡nos espera otro evento en un horario más digno!!! Eclipse TOTAL de Sol.

El lugar ideal para verlo es en Patagonia norte, pero nosotros también vamos a poder disfrutar parte de esta situación.

Anoten: 14 de diciembre. El momento más oscuro va a tener lugar entre las 13:05 y las 13:25. Aquellos que estén en el área de Neuquén y Río Negro van a vivir la emocionante experiencia de que se haga de noche en pleno día.

Nosotros, en Patagonia sur, vamos a notar parte del sol cubierto y el cielo enrarecido.

Si por alguna razón no pudieras disfrutar de ninguno de los dos, no te preocupes…. según los caldeos y su ciclo de Saros, en 18 años, 11 días y 8 horas, volvemos a tener eclipses casi iguales.

¡¡¡A mirar el cielo!!! que la sincronicidad y alineación de los astros nos muestran que no siempre los momentos son únicos e irrepetibles, o al menos que hay chances de repetirlos después de que se cumpla un ciclo necesario de ser transitado. 

Crédito portada: El Correo.com