SANTA CRUZ.- Una expedición integrada por personal de Medio Ambiente de la provincia y voluntarios del proyecto Macá Tobiano, detectaron 30 individuos de la especie distribuidos en 8 lagunas. Hacía dos años que no regresaban al lugar adonde cumplen su ciclo de reproducción.

Un grupo conformado por personal de la Secretaría de Ambiente Santa Cruz y voluntarios del Proyecto Macá Tobiano, provenientes de la localidad de Los Antiguos, logró subir a la meseta del Lago Buenos Aires con el objetivo de revisar algunas de las lagunas que la especie suele ocupar. En 4 días de extensas caminatas encontraron cerca de 30 individuos en 8 lagunas revisadas.

Un invierno de abundantes precipitaciones en toda Patagonia y especialmente en Santa Cruz ha renovado las esperanzas para el amenazado macá tobiano.

En las mesetas de altura se encuentran las lagunas que todos los veranos visita el macá tobiano y muchas otras aves para reproducirse. Estas mesetas funcionan como una “gran esponja”, ya que retienen en sus lagunas y vegas la nieve y la lluvia, generando los diversos cuerpos de agua, que luego proporcionan agua dulce a los distintos pueblos y estancias en tierras más bajas.

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Durante el invierno, cuando estas lagunas permanecen congeladas y tapadas de nieve, la gran mayoría de los animales “bajan” de las mesetas o migran, en busca de condiciones más favorables.

A medida que las temperaturas comienzan a elevarse y la nieve se derrite, la vida reinicia un ciclo anual, plantas y algas empiezan a florecer y las aves vuelven a las lagunas para reproducirse; entre ellas el macá tobiano.

Desde la Secretaría de Estado de la Provincia, Pablo Martín Hernández quien, además, forma parte del proyecto Macá Tobiano comentó que “fueron largas horas de caminata y no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, ya que la última vez que subimos había más de un metro de nieve. Afortunadamente este invierno fue muy bueno y las lagunas volvieron a llenarse. Estamos muy esperanzados con que este año los tobianos puedan reproducirse, ya que en los últimos 2 años no lo hicieron”, explicó.

Por otro lado, resaltó: «Estamos siendo testigos de los efectos del cambio climático. En los últimos 10 años pudimos observar como lagunas de gran importancia para el tobiano se fueron evaporando». Para concluir, señaló: «Proteger estos sitios y cuencas, no es solo salvar al macá tobiano, sino proteger a posteridad el recurso más valioso de nuestro planeta: el agua».