RÍO GALLEGOS.- La capital provincial ya tiene su Monumento al Tango, localizado en la zona de los galpones de la ría, allí muy cerquita del puerto que en los años cincuenta fue la puerta de entrada de tantos músicos, cantantes y bailarines que arribaban a Río Gallegos para hacer una presentación o trabajar la temporada, o como ocurrió con muchos artistas echar raíces definitivas en la ciudad que por entonces acunaba tangos, y tangueros. 

La escultura bautizada «El Virulazo», fue emplazada en la costanera con motivo del 135 aniversario de Río Gallegos. Es una creación de los artistas, Estela Trebino y su hijo Alejandro Coria. Construida en hierro y chapa de acero, pesa dos toneladas y tiene una altura de montaje de 3, 50 metros.

Fue donada al municipio en 2011 por la Asociación Pro Monumento al Tango, dos años después el entonces ministro de Turismo, Enrique Meyer y el intendente Raúl Cantín anunciaron la entronización del monumento. atraer turistas, pero inexplicablemente nunca fue montada.

Incluso llegó a averiarse con el paso del tiempo, por lo que el artista local, Juan Carlos Villegas, tuvo que repararla para poder montarla en la intersección de las calles Magallanes y Gobernador Lista. 

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Durante la inauguración, Mario Albornoz, uno de los referentes y de los principales impulsores de esta iniciativa, agradeció al intendente, Pablo Grasso,  la concreción de este monumento. Asimismo destacó que el propósito original y desde hace varios años era poder contar incluso con una plaza del tango, algo que aprovechó la oportunidad para solicitarle al jefe comunal. 

Por su parte, Grasso destacó la labor de las entidades tangueras de la ciudad e incluso recordó cuando siendo concejal se le dio impulso a las jornadas de milonga que se fueron sucediendo con mucho éxito.

La desidia de funcionarios hizo que el monumento, uno de los pocos que hay en el país, y que existe en numerosas capitales del mundo, quedara en en un depósito a expensas del herrumbre y la destrucción.
Casi una década después, «El virulazo» está anclado para siempre en la costanera local, y en el alma de muchos nostálgicos y amantes del tango.