Fuente: LA NACION

EL CALAFATE.- «A pesar de la situación complicada, se hizo un circuito de solidaridad alrededor nuestro increíble», dice Chantal Barret, de 62 años, una turista francesa que, junto a su esposo, llegó a esta ciudad hace tres semanas para conocer los glaciares, pero nunca lo pudo hacer. ¿La razón? Michel, de 77, fue el primer paciente con el nuevo coronavirus que se registró en esta localidad, y también el primero en la Provincia. Luego fue ella quién contrajo el virus. Hoy creen que la vida de deportistas y su buena condición física, los ayudó a transitar mejor la enfermedad.

Son los dos primeros pacientes dados de alta del Hospital Samic de los 19 casos positivos que se detectaron en la ciudad. Hace tres semanas que llegaron aquí desde Ushuaia e integran una delegación de 25 jubilados franceses que tenían previsto recorrer el país durante 12 días. Arribaron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza el 10 pasado. Pasaron dos días en Ushuaia, y el 12, a la tarde, volaron hacia aquí. Se alojaron en el hotel Edenia y la misma noche que llegaron, Michel se empezó a sentir mal. Al día siguiente, fue internado en el hospital, y pese a todos los protocolos médicos, Chantal se negó a dejarlo solo y se quedó con él.

Michel se convirtió inesperadamente en el primer caso positivo del nuevo coronavirus en la ciudad, su esposa también se contagió, al igual que otros cuatro miembros de la delegación. El resto debió quedarse en cuarentena, aislados en el hotel y controlados a diario por los médicos del hospital. La pareja, tras recibir el alta, pasa la convalecencia en un hotel dispuesto por el municipio para que esperen los resultados que confirmen el alta definitiva. Ellos cuentan que se llevan una postal de solidaridad del pueblo que los cuidó.

Publicidad

Publicidad

«Michel fue el primero en tener fiebre, y luego ambos tuvimos, pero fue él quien tuvo más. Ninguno de los dos teníamos sentido del olfato y Michel no tenía apetito. Cuando nos enteramos de que era positivo, fue muy duro, pero a medida que los días pasaban veíamos que mejoraba», cuenta Chantal. Ellos nunca se separaron. Transitaron juntos la enfermedad.

Y cuenta sobre su esposo: «Volvió a comer poco a poco y afortunadamente no tuvo complicaciones respiratorias. Mi marido tiene una buena condición física, tiene 77 años, pero juega al tenis dos veces a la semana y cuando no lo hace camina siete kilómetros al día. Yo también soy deportista. Estoy inscripta en un gimnasio y tomo clases ahí». Y reflexiona: «Creo que nuestra condición física nos ayudo mucho para curarnos».

«Hoy estamos muy bien de salud. Los dos estamos sin síntomas desde hace 10 días», cuenta Chantal a LA NACIÓN , a través de un intercambio de mensajes por WhatsApp. Y agrega: «Tener esta enfermedad en el extranjero no fue fácil para los dos, pero fuimos muy bien acompañados por el equipo médico, así como por Adeline Rognon de la agencia receptiva Esteros Viajes y nuestra guía de El Calafate, que sigue en contacto con nosotros. Estas dos mujeres son increíbles», cuenta Chantal.

Recuerdos

Chantal y Michel viven en un pequeño pueblo llamado Moncel-lès-Lunéville, en Lorraine, en el gran este de Francia y junto al resto de la delegación integran una asociación de exagentes de seguros y amigos, que una vez al año se reúnen para hacer un viaje por el mundo. En 2019 estuvieron en Japón. Esta vez tenían previsto recorrer Ushuaia, El Calafate, Salta e Iguazú, pero el viaje quedó trunco. «Estamos en contacto con nuestra familia y amigos por WhatsApp, pero los extrañamos mucho. No tenemos muchas noticias de nuestra Lorraine, pero sabemos que el gran este de Francia está complicado», cuenta la mujer que se lamenta de no poder llevarse recuerdos de El Calafate.

Tras pasar más de dos semanas internados en el Hospital de alta complejidad de El Calafate, fueron derivados a un hotel que el Comité Asesor interinstitucional local dispuso para que se alojen los pacientes que se vayan recuperando. «Lo más difícil es la barrera del idioma», cuenta Chantal, que ahora, junto a su esposo, aguarda los resultados que confirmen que ya están completamente curados y reencontrarse con sus amigos que los esperan en el hotel Edenia, ubicado a siete kilómetros del centro y que se ha transformado en un hogar para ellos.

El 14 pasado, la delegación cumplía allí el aislamiento dispuesto por las autoridades. Y para eso contaron con la asistencia de Paola Sanchez, la gerente del hotel y un reducido equipo de personas que los acompañaron. Cada día, ella se contactaba con Rognon en Buenos Aires para poder saber qué necesitaban los pasajeros, y así hacerles más llevadera la estadía.

El grupo aún no sabe cómo, ni cuándo podrán regresar. De los 25 integrantes que comenzaron con el recorrido, dos pudieron viajar antes del cierre de aeropuertos, en tanto que seis dieron positivos y ayer se supo que dos pasajeros que estaban internados dieron negativo. «Para nosotros la fecha de regreso sigue siendo la gran pregunta y todo nuestro grupo esta muy impaciente», explicó Chantal.

Solidaridad

Pese al viaje trunco, la pareja no tiene más que palabras de agradecimiento. «Queremos agradecer a las doctoras Viviana Galache, por acompañarnos desde el primer día y a Veronica De Cristófaro, por poner toda su energía para que nuestra internación sea la mas confortable posible. De hecho, ahora estamos en un hotel de recuperación gracias al trabajo de este equipo, son profesionales y personas extraordinarias», describe Chantal.

Y remarca: «A pesar de la situación complicada se hizo un circuito de solidaridad alrededor nuestro increíble. Gracias a Pierre de la agencia de Francia que trabaja día y noche -por el cambio de horario con el consulado- y la embajada, gracias a la cónsul honorario Fernanda González que nos trajo libros en francés ayer», detalla Chantal. Y destaca de la guía local: «No dudo en ponerse en riesgo para ayudarnos». También agradecen a todo el equipo del Hospital Samic.

Cuando les avisaron que les daban el alta se tomaron la foto que ahora acompaña este artículo y mientras siguen la recuperación en el nuevo hotel asignado por las autoridades destacan: «Cuando nos vayamos a casa, eso es lo que nos quedará, la solidaridad que tuvieron con nosotros durante una situación excepcional». – Por: Mariela Arias