Para los observadores, el final llegará en dos días aunque la naturaleza es la que manda. De acuerdo con lo acontecido en las últimas cuatro rupturas, en 2004, 2006, 2008 y 2012, de las que LA NACION fue testigo, en dos o tres días las catedrales de hielo caerán en forma continua, lo que permitirá que el agua endicada en el Brazo Rico empiece a desaguar a ritmo de vértigo en el canal de los Témpanos. El momento final, que nadie puede predecir, llegará cuando el puente de hielo se desplome en un estruendo final. 2004 ocurrió a las 19.10; en 2006 lo hizo de noche; en 2008, a las 11 de la mañana de un 9 de julio, y en 2012 fue el 4 de marzo a la madrugada, sin testigos. Fuente: La Nación/Mariela Arias.