Marcela Cepernic, una de las cinco mujeres que impulsada por su tía Mónica emprendió la épica travesía a caballo por más de 300 kilómetros a la vera del Río Santa Cruz. Vive en El Chaltén, es docente, y pese a conocer la provincia desde que vino al mundo, no dejó de sorprenderse de la enorme desertificación y abandono que encontró en los campos que atravesaron durante los 13 días que duró la cabalgata. Sobre las represas dijo: «tengo sentimientos encontrados, porque era un sueño de mi abuelo cuando quería que Santa Cruz se autoabasteciera de energía», aunque aclaró que aquel proyecto era en otro contexto, «sin la corrupción que hay ahora».