EL CALAFATE.- En el lago Brazo Rico, sobre un promontorio rocoso, la Estación Meteorológica Glaciar Moreno desafía al clima y al paso del tiempo desde hace 22 años. Sin embargo, el aceleramiento en estos días de los desprendimientos en la pared sur, proceso que se explica por la ley empírica «a mayor profundidad del agua, mayor tasa de desprendimiento», amenazaba a la delicada estación. Ayer, el ingeniero Pedro Skvarca con la ayuda de varios guías de montaña, logró trasladar metros arriba la estación instalada en 1994 por el glaciólogo a través de un acuerdo de cooperación científica entre el Instituto Antártico Argentino (IAA) y el Instituto de Meteorología y Geofísica de la Universidad de Innsbruck (IMGI).

Nueva posición de la Estación Meteorológica Glaciar Moreno. Foto: Pedro Skvarca

La estación mide temperatura, humedad relativa, intensidad y dirección del viento, radiación total incidente y presión atmosférica. Y le sumaron otra que mide precipitaciones. La delicada torre con el instrumental está sostenida por tensores que la sujetan a la roca. «Corría riesgo de que algún escombro de hielo o tempanito pudiera destruirla. Tiene un valor muy importante porque es la única estación que opera desde hace 22 años ininterrumpidos al lado de los glaciares del Hielo Patagónico Sur», detalla Skvarca. En una primera etapa ya habían trasladado los paneles solares que alimentan la estación y garantizan el correcto funcionamiento. Ayer, fue el traslado de la torre con el delicado instrumental varios metros mas arriba del mismo promontorio. El glaciólogo no hubiera podido hacerlo solo, ya que el traslado y la posterior instalación requiere de varios brazos para dejar «atornillada» en la roca tan preciado material científico. Para ello contó con la ayuda de los guías , Berni Roil, Flavio Renzacci, Diego Boracchia, Nicolás Botochini y Sergio Camacho, con quienes está agradecido por la ayuda desinteresada. A poco del traslado, una enorme pared de la margen sur cayó dando un hermoso espectáculo pero también generando enormes olas y témpanos hacia la costa, a pocos centímetros de la vieja posición meteorológica, lo que dejó a la vista que el traslado se realizó justo a tiempo.