Por Héctor Barabino.–  La revista Malón salió a la calle en junio de 2001 y su último número se editó en noviembre de ese año. Breve pero intensa existencia. La editamos con Daniel Gatti, entrañable amigo y periodista que repartía su talento entre una escritura punzante y abarrocada de datos y cifras contundentes, y su sensiblidad para dibujar y caricaturizar a los personajes y escenarios de la política de aquel año en medio de una sociedad pacata y en muchos casos temerosa, y también especuladora. Entre estos últimos sus exponentes más notables eran los dueños de los medios de comunicación que vendían sus líneas editoriales a cambio de voluminosa pauta oficial. Malón rompió con ese molde conservador y salió a terciar en un mercado casi virgen, solo alterado por la existencia de La Tarde, otro atrevimiento periodistico que denunciaba la corrupción K y las andanzas de sus funcionarios. El número 3 de Malón, fue el más impactante, por su contenido y repercusión. «Del Carmen SA: Un Estado dentro del Estado, fue la nota que sacudió el pequeño universo de masa crítica que existía en Santa Cruz, en épocas de kirchnerismo duro y cuando ni siquiera existían las redes sociales que hoy son un vehículo indispensable para favorecer el periodismo libre. ¿Qué hacía Rudy Ulloa con una cuenta en el Banco Santa Cruz, ya privatizado en favor del grupo Eskenazi, compartiendo con el gobernador Néstor Kirchner una cuenta de U$S 1,3 millones?  ¿De dónde sacó la plata? ¿Era la única cuenta? ¿Por qué el hombre más poderoso de la política provincial, y uno de los más ricos, debía firmar conjuntamente con el personaje de menor reputación de su entorno,  surgido de los sectores más pobres de la sociedad?  Si ese dinero, descubierto en una cuenta de ahorro , era «del jefe», como trascendió de fuentes allegadas a los kirchner, ¿Por qué no lo declaraban, lo reconocían y despejaban las sospechas malicionsas? ¿Y si eran el fondo recaudado de los aportes «voluntarios» de funcionarios y empleados clientizados, por qué no blanquearlo? Como en tantas otras maniobras que llevaron adelante los Kirchner desde el gobierno, como la increíble expatriación de los más de U$S 1,000 millones que dispuso el gobernador que deambularon en paraísos fiscales, o bancas extranjeras a su cuenta y orden durante 9 años sin control y sin que a la justicia provincial se le moviera un pelo, la cuenta en dólares de origen incierto de Rudy y Néstor pasó invisible para los responsables del poder judicial. Sin embargo la reacción para adentro del poder y del Banco, fue inmediata e implacable. Desde el gobierno pidieron la cabeza de los responsables del área de la entidad financiera que habían «filtrado» la información, y por supuesto don Enrique Eskenazi se la concedió. Al mismo tiempo el banco daba a la revista una respuesta evasiva, cuyo escrito también publicamos. Las consecuencias las pagó el eslabón más débil ¿Quién fue el más apuntado por aquella publicación del lado de los propios?, el tesorero del FPV y representante del estado provincial en el Banco, Raúl Copetti. Hoy detenido por sospechas de enriquecimiento ilícito en la causa de los cuadernos.  Fué él quien señaló con el dedo a las únicas víctimas de aquella publicación. Aunque no sirve de nada una vez más hay que dejar escrito que la información que dio inicio a la investigación sobre el origen de aquel dinero, y el crecimiento exponencial de empresas y patrimonio de Rudy Ulloa, surgió de fuentes cercanas al poder, «de adentro», como suele ocurrir en todo gobierno, al más obsesivo y pintado de los gobernantes se les abre una grieta que drena secretos y rencillas.   Después del video de presentación, más abajo se pueden leer las 8 páginas de la nota.