RÍO GALLEGOS.- Alejandro Mozzi es uno de los tantos comerciantes que tuvo que cerrar por las medidas sanitarias por el COVID-19. Es dueño de tienda Charitos, con 33 años de existencia en la capital provincial: «Nos están dejando sin empleo a mis empleados y a mi», dice, aunque no duda en afirmar que para él la prioridad hoy es la salud de la población. Sostiene que «el colapso del sistema de salud, no es culpa de los comerciantes».

Desde que se inició la pandemia hace cinco meses, Mozzi, pudo abrir su negocio en forma intermitente de acuerdo a lo que ordenaba el municipio o la provincia, hasta que el primero de agosto las nuevas medidas de restricción impuestas por un rebrote de coronavirus lo obligó a cerrar nuevamente.

«Nos están dejando sin empleo, a mis empleados y a mí», afirma este comerciante que cuenta que sus cuatro empleados suelen llamarlo por teléfono para pedirle ir a trabajar, «aunque sea a estar en el negocio, acomodar las cosas, limpiar», cuenta que le dicen.

Mozzi considera que el sector comercial de Gallegos fue castigado con el cierre de los comercios sobre todo durante los primeros meses, más de cien días, cuando en la ciudad el virus no tenía circulación local.

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Piensa que el hecho que los supermercados continuaran abiertos durante la pandemia, y con la posibilidad de la venta indiscriminada de productos es una competencia desleal a la que no pueden hacer frente, aunque aclara: «no estoy diciendo que tienen que cerrar porque allí trabajan muchos empleados».

Si bien brega por volver a abrir su negocio y reconoce que durante más de tres décadas de actividad comercial «ha pasado por varias crisis», afirma de manera categórica: «si tengo que cerrar definitivamente mi negocio para que no haya una sola muerte más, lo cierro».

Opina que el gobierno no supo gestionar la crisis, pero no duda en ofrecerse para ayudar al gobierno, «estoy dispuesto a colaborar con lo que me pidan», asegura.