Por Marisa Vaucheret

CALETA OLIVIA.-. Una familia lucha para que su hija con capacidades superiores a la media, pueda ingresar a segundo grado del sistema educativo santacruceño. El Consejo de Educación rechazó el pedido porque rindió libre el primer año en un establecimiento de CABA, alegando que se trata de jurisdicciones distintas. No obstante el organismo se compromete a acompañar las capacidades particulares de la niña.

Carina Correa, la mamá de la pequeña contó que todo comenzó cuando junto a su marido se sorprendieron en diversas oportunidades por el vocabulario que utilizaba la pequeña de dos años para expresar sentimientos e ideas. Un año después, comenzaron a investigar e intervenir cuando la pequeña leía de corrido textos con los que no estaba habituada.

“Estábamos sentados en la mesa, viene la nena, toma una documentación y comienza a leer y nos corrió un escalofrío por el cuerpo, no entendíamos nada, más adelante empieza a realizar cálculos” relata dentro de un montón de situaciones y anécdotas en los que se sentía la mamá de Matilda.

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“En casa siempre está todo bien, cuestiona todo, no te deja envejecer ni una neurona, es muy lindo e intenso, el problema es de la puerta para afuera” y cuenta que la menor realiza varias actividades con hockey, teatro y danzas en las que siempre interactúa con niños mayores.

En Sala de 3 trascurrió sin grandes inconvenientes pero en sala de 4,  “lloraba cada vez que tenía que ir al jardín, comenzaba los domingos con fiebre, sinusitis, otitis, faringitis y cuando le decíamos que no se preocupara, que no iba a ir al jardín, automáticamente le bajaba la temperatura, se le desinflamaba la nariz o le calmaba el dolor en los oídos, esta situación generó mucha preocupación y lo planteamos en el jardín”, cuenta la mamá. 

Comenzaron a buscar un especialista y se encontraron con que los profesionales, incluidos pediatras y psicólogos no tenían formación en niños con estas características. Finalmente dieron con una psicopedagoga que les confirmó que las capacidades de la niña eran “superiores a la media”. Con una segunda consulta a una psicóloga, confirmaron un “diagnóstico compatible a la superdotación” y les recomendaron que por edad intelectual y emocional debía saltear primer grado y hacer directamente segundo.

En septiembre le entregaron el psicodiagnóstico a la escuela y luego de insistir y pedir repuestas, el gabinete pedagógico respaldó la idea de la aceleración pero no así las autoridades de educación, que durante una reunión virtual, “nos salieron con el acuerdo 001/17 que hace mención a la necesidad que los chicos estén con su grupo etario en caso de reingreso al sistema, cuando la ley Nacional de Educación 26206 en su artículo 93 dice: ´Las autoridades educativas jurisdiccionales organizarán o facilitarán el diseño de programas para la identificación, evaluación temprana, seguimiento y orientación de los/as alumnos/ as con capacidades o talentos especiales y la flexibilización o ampliación del proceso de escolarización´ y “nunca un acuerdo provincial puede ser superior a una ley nacional”, afirma.

Para entonces, mientras aguardaban la autorización de la Dirección de Gestión Privada dependiente del Ministerio de Educación de Santa Cruz, en noviembre le propusieron a su hija rendir libre primer grado en la Ciudad de Buenos Aires donde se brinda esa opción. Le tomaron prácticas de lenguaje y matemática en un zoom, con la cámara prendida y supervisión de los profesores y lo superó sin problemas.

Además en diálogo con asociaciones de padres de Santa Cruz y de otras provincias del país tomó contacto con casos en los que sí se admitió el salto de grado, incluidas instituciones de Caleta Olivia hace unos 6 años atrás. “Solo cambió la persona que firma”, argumenta Carolina.

El 1 de marzo la familia recibió un llamado de parte de autoridades del CPE donde les leen la respuesta exponiendo que su solicitud había sido denegada y que la niña debía volver a realizar primer grado.

Vale mencionar que el pedido de los padres está basado en el psicodiagnóstico realizado por una especialista en Altas Capacidades quién aconsejó que la pequeña transite su segundo grado, en el examen aprobado de primer grado y en el marco legal nacional e internacional de referencia que se debe contemplar específicamente en situaciones de vulneración de derechos de niños y niñas en esta condición. “Se está desconociendo una certificación que tiene validez nacional, que la otorgó el estado, acá no hay inclusión, hay una niña que tiene necesidades educativas especiales y no le están dando respuestas», manifiesta Carolina.

“No entendemos que pasa, no es un capricho, está el marco legal y los políticos se llenan la boca hablando de justicia social pero para nosotros no existe esa justicia social, acá hay vulneración del derecho a la educación, desprotección de los derechos del niño” lamentó Carina y dijo que la vía administrativa está cerrada y solo resta realizar un juicio aunque tendrán que costear los gastos y solo la presentación de un recurso de amparo ronda entre los 30000 y los 80000 pesos y “sería para pagar el derecho a la educación”.

Ayer participaron de un conversatorio de una iniciativa de la diputada Carolina Barros Schelotto, que tuvo un encuentro con familias que atraviesan la falta de un marco legal que los cubra. Impulsa un proyecto de ley que permita dar un marco regulatorio para proteger a las y los estudiantes con altas capacidades intelectuales (ACI) y garantice una educación inclusiva y que se adapte a sus necesidades.